San Valentín ha pasado pero el amor se tiene que quedar. Todos los días. Y es maravilloso, pero requiere que pongamos de nuestra parte porque hay que querer querer.
Tenemos que querer querer, como nos dice Pep Borrell.
¿Qué significa querer querer? Que hay una parte de sentimiento, innegable e imprescindible, pero hay otra parte en la que podemos poner de nuestra parte para que el amor no desfallezca y, además, florezca.
Porque las personas somos seres racionales que disponemos de emociones pero también de juicio y de la libertad que nos permite tomar decisiones en función de numerosos elementos.
Querer querer no significa ocultar los problemas.
No, no se trata de barrer debajo de la alfombra lo que va mal y pretender que no existe porque eso sólo agravará lo que nos distancia. Se trata de fijarse en lo que va bien y esforzarse por superar con criterio lo que va menos bien.
Querer querer es cuidar el matrimonio en la vida cotidiana.
No, no se trata de buscar planes imposibles que no nos quepan en la agenda ni en la economía, sino de sacarle partido a las oportunidades que nos brinda un día cualquiera.
Te dejamos 9 trucos para cuidar del matrimonio en la vida cotidiana ahora que ha pasado San Valentín:
1 Cada día queremos querer: sentimiento y voluntad.
Un poco de todo. Ni todo es sentimiento ni todo es voluntad, pero cada día conviene dedicar un rato a recordar por qué queremos querer tanto a esa persona.
2 Por la mañana, recuerda todas esas cosas buenas.
Y la mejor manera de recordarlo es repasar todas esas razones por las que seguimos enamorados, que son muchas más que las que, a veces, nos hacen enfadar.
3 Eso que te molesta,¿es realmente tan importante?
No somos ingenuos, sabemos que eso que hace siempre nos saca de nuestras casillas. Pero, ¿es tan importante? A lo mejor podemos no prestarle tanta atención.
4 Sed amables: que no se os coma la vida cotidiana.
No se trata de regalarse flores todos los días, pero sí un “buenos días” y un “te quiero”. Esos gestos de cariño cotidianos son como el agua que necesita el amor.
5 Un detalle sencillo de vez en cuando durante el día.
No se trata de ser cursis ni pesados, sino de recordar el amor con pequeños gestos. Un beso al llegar, un mensaje de WhatsApp, llevarle ese café cuando lo necesita…
6 Reservad momentos solos y apúntalos bien en la agenda.
Lo de la agenda es importante porque si no, le damos prioridad al trabajo y a las obligaciones familiares. Si reservamos hueco, no dejaremos que “lo invadan”.
7 Crea ocasiones especiales en los días anodinos.
A lo mejor es un ratito de charla mientras preparáis la cena, o en el coche camino del entrenamiento, o cinco minutos cuando la casa por fin se ha quedado en silencio.
8 Llena tu vida de tradiciones sencillas que hacen hogar.
Haced una tradición de ese momento especial, único, que vosotros elegís: el paseo del domingo, el aperitivo del sábado, salir a correr, leer juntos en silencio… todo vale.
9 Sed ejemplo: ellos copiarán el amor que ven en casa.
Es la mejor apueseta para que tus hijos tengan claro cómo construir matrimonios felices y hogares alegres. Solo tendrán que repetir lo que han visto cada día.
Y esta recomendación literaria te ayudará mucho

En este sencillo y emocionante libro de Pep Borrell, reflexiona en voz alta sobre el matrimonio para darnos algunas pistas muy fáciles de aplicar que harán que nuestro día a día en pareja sea mucho más agradable.
No vas a encontrar recetas milagro porque cada pareja es única, pero sí muchas ideas que te harán reflexionar sobre cómo es tu matrimonio y cómo puedes lograr que sea aún mejor. Bailar en la cocina es un indispensable para cuidar del matrimonio en cualquier momento de la vida.