14 juegos para ejercitar la memoria de tu hijo

En verano, no dejes que tus hijos no ejerciten la memoria
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Para todas aquellas situaciones en las que la única respuesta es "No me acuerdo" ¿Pereza o falta de memoria? Como parte de su educación, es necesario que trabajemos algunas dificultades de los niños como la falta de memoria. Trabajando esas carencias conseguiremos evitar futuros problemas escolares. Hay que afrontar lo que se observa, profundizar y darle cauce.

¿Pereza o falta de memoria?

Según Mª Pilar Martín Lobo, Dra. en Psicología. Directora del Instituto de Neuropsicología y Educación y Miembro del Comité científico del Foro Pedagógico de Internet, la experiencia ha demostrado que cualquier problema de pereza encierra unas causas que debemos descubrir. Cuando tu hijo no recuerda dónde dejó algo o si hizo o no los deberes, puede que necesite ayuda. Lo primero es distinguir si es un problema de memoria o, lo más frecuente, una cuestión de concentración, atención, pereza o falta de motivación por parte de padres y profesores.

Hay que partir de la base de que cada niño es diferente y por tanto, hay algunos que graban mejor lo que ven y recuerdan fácilmente lo que escuchan mientras que otros requieren información multimodal (auditiva, visual y táctil), para asimilar nuevos conceptos. Varios factores influyen en el desarrollo de la memoria de nuestros hijos: ver demasiada televisión; no tener conversaciones largas con ellos,  no tener contacto con los abuelos.. y, por supuesto, es fundamental la actitud de los padres.

Juegos para ejercitar la memoria de los niños

Aunque tu hijo va a desarrollar de forma natural y paulatina su capacidad memorística, ya sea a través de los sentidos, la observación, la atención o distintas destrezas, cualquier ayuda es buena. Estos son algunos juegos que contribuirán al desarrollo de su memoria:

1. Tarjetas de asociación: para desarrollar, sobre todo, su memoria visual. Primero se les muestran todas boca arriba y, a continuación, se colocan boca abajo. El objetivo es que recuerden dónde se encuentran las dos tarjetas iguales.

2. Vídeos: A ellos les encanta ver las películas de dibujos animados, una y otra vez. Se trata de una buena práctica, en la que fomentaremos que se aprendan los diálogos, las canciones, la forma de hablar de los personajes... para luego hacer preguntas.

3. ¿Qué había?: para desarrollar la memoria visual. Deberemos colocar, encima de una mesa, varios objetos. Después de un tiempo para que los observe, los retiraremos. El niño tendrá que recordar cuáles eran y ponerlos encima de la mesa.

4. De visita:  podemos aprovechar cualquier visita que realicemos con  nuestro hijo, para convertirla en un ejercicio de memoria. Prueba a retarle a ver quién recuerda luego más elementos de una habitación.

5. Puzzles: de colores muy vivos y de pocas piezas, para estimular su memoria visual. Al elegir las piezas que deben encajar, han de haber memorizado qué parte del dibujo es la que falta.

6. De memoria: después de ver una película de dibujos, o haber leído un cuento con muchas ilustraciones, pídele que realice de memoria un dibujo sobre lo que acaba de ver.

7. El juego del ajedrez: se encuentran en la edad ideal para comenzar, especialmente a partir de los cuatro años. Como objetivos, deben aprender y recordar las bases del juego, cómo se mueven las piezas ...  Se desarrolla una memoria de tipo más práctico, pues no sólo tienen que repetir, sino aplicar esas jugadas aprendidas, ya que se trata de un juego creativo.

8. Poesías, trabalenguas y adivinanzas: para estimular la memoria auditiva ya que a la mente de nuestros hijos a retener muchos elementos. Podemos comprar un libro infantil de rimas y probar con concursos de poesías, o trabalenguas.

9. Simón: apto para niños a partir de 5 años, este juego comercial consiste en un aparato que emite ciertos sonidos y los jugadores han de volver a repetir esos sonidos en el mismo orden.

10. Aprender idiomas: aprovechando que están en  el período sensitivo adecuado, el niño, con poco esfuerzo, aprende palabras en otra lengua que recordarán durante toda su vida. Nuestros conocimientos de inglés, francés, etc., ayudarán a que nuestro hijo aprenda nuevas palabras*

11. Juegos infantiles: Por ejemplo, el famoso de "Me voy de viaje y me llevo un peine y un...". Cada jugador deberá repetir lo que diga el anterior y añadir un nuevo elemento a la serie. Encontrarás muchas canciones que siguen también este método de repetición.

12. Canciones infantiles: debemos animarles a que se aprendan de memoria las canciones y a que las canten varias veces.  Es una gran manera de fomentar su memoria auditiva e incluso practicar idiomas.

13. Cuentos de niños: aprovecha que les encanta que les repitamos el mismo cuento una y otra vez. Cuando ya se lo sepan, prueba a equivocarte intencionadamente (para que sean ellos quienes nos rectifiquen) e incluso a preguntarles qué va a ocurrir a continuación, etc.

14. Paseos de conocimiento y mudos: los primeros consisten en aprovechar las salidas con nuestros hijos, tanto para ampliar su vocabulario, como para ejercitar su memoria. Primero, hemos de ser nosotros quienes preparemos el paseo y elaboremos una lista con siete nombres de objetos nuevos para él. Se lo repetiremos en ciertos paseos, hasta que se los aprenda. Luego, cuando nosotros señalemos ese objeto él deberá  decirnos el nombre. Los paseos mudos consisten en salir con nuestro hijo al parque, por la ciudad, etc., sin intención fija. Será al volver a casa cuando le preguntemos detalles de lo que ha visto.

Consejos para los padres: cómo contribuir a la capacidad memorística de tu hijo

1. Ante un olvido de tu hijo o un "no me acuerdo", averigua si es una excusa o un verdadero fallo de memoria. Hazle reflexionar sobre las consecuencias que tiene olvidar algo que es importante para los padres o para él mismo. Exigir es positivo, pero siempre evitando reacciones desproporcionadas.

2. Procura establecer un orden en las actividades diarias. La desorganización generalmente provoca muchos fallos de memoria.

3. Anima a tus hijos a recordar dónde dejaron un juguete y que vaya a rescatarlo; a leer rimas, canciones y cuentos, y a narrarlos con sus propias palabras. También a realizar operaciones matemáticas rápidamente, a armar rompecabezas, a participar en juegos de mesa...

4. Felicita a tu hijo cuando se esfuerce en recordar, aunque al principio requiera de algunas pistas de tu parte.

Ana Aznar
Asesora: Mª Pilar Martín Lobo. Dra. en Psicología. Directora del Instituto de Neuropsicología y Educación. Miembro del Comité científico del Foro Pedagógico de Internet.

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