Actualizado 21/06/2022 09:57

Un verano 10 en familia: el decálogo de Amaya de Miguel

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10 Recomendaciones de Amaya De Miguel para un verano 10 - ISTOCK 

El verano acaba de dar su pistoletazo de salida. En unos días se acaban las clases, la rutina cambia y, con suerte, incluso nos vamos a otro lugar para refrescarnos, visitar familiares y amigos y pasar más tiempo con nuestros hijos.

No todo es fácil en verano, los horarios que varían, el aburrimiento que invade, las responsabilidades que continúan, etc. y por eso contamos con que te interesará este decálogo para aprovechar el verano al máximo, disminuir conflictos y disfrutar.

Decálogo para aprovechar el verano al máximo en familia

Estas son las pautas de Amaya de Miguel para tener un verano 10 en familia:

El verano se acerca y con él las vacaciones, los cambios de rutina y el aumento del tiempo en familia. Te propongo este decálogo para ayudarte en este momento tan bonito e importante en la infancia

1. Genera un nuevo horario, y que sea consistente

Probablemente en vacaciones os acostaréis más tarde, os levantaréis más tarde, comeréis más tarde... Suele ocurrir que los horarios cambian, ¡y no pasa nada! La dificultad surge cuando un día los niños se acuestan a las doce, otro día a la una, otro día a las once... Y coméis un día a las dos, otro a las tres y media... Ahí es donde el cuerpo, que tiene ritmos internos que son el motor que lo mantienen en buen estado, se rebela. Por eso yo te recomiendo que establezcas unos nuevos horarios, que os vayan bien y que sean lo más estables posible.

2. Crea nuevas estructuras

Las vacaciones molan pero ¡es difícil pasar tantas horas sin tener una estructura quenos sostenga! Muchas horas sin un "profe" que nos indique todo el rato lo que tenemos que hacer, muchas horas de juego, de socialización, de soltura, de libertad... En muchos casos eso implica aburrirse, tener que tomar muchas decisiones (¿qué hago ahora?), aprender a apreciar los nuevos estímulos (más sutiles que los del cole), Puedes ayudar a tus hijos generando estructuras sólidas que sean fáciles de poner en práctica y que os resulten fáciles: que sepan que todas las mañanas estáis en casa haciendo manualidades, y todas las tardes os vais al parque con los primos. O todas las mañanas a la piscina y las tardes a la playa. O dos días a la semana tenis y otros dos fútbol. Sea lo que sea, crea una estructura que les ayude a saber qué esperar cada día. ¡Os va a ayudar a todos!

3. Ten paciencia. Adaptarse a la vida sin estructuras ¡cuesta!

A lo mejor han llegado las vacaciones tan esperadas y, con ellas, llegan las rabietas, el mal humor, la impertinencia... ¡Ten paciencia y sé optimista! Pasar del cole a la vida de ocio es una gran transición y, como sabes, a casi todos los niños (y a muchos adultos) las transiciones les cuestan. Si estableces unos nuevos ritmos estables, en cuanto los niños se adapten a ellos su malestar se reducirá y las cosas serán más sencillas.

4. Organiza actividades al aire libre

Sé que en muchos sitios hace tanto calor que salir a la calle durante el día es casi imposible. Aún así, aprovecha al máximo las horas más frescas del día para estar en la calle y tener una vida activa nadando, trepando árboles, montando en bici o explorando. Hoy en día pasamos demasiado tiempo sentados en espacios cerrados (probablemente tus hijos también), y estar al aire libre nos da una sensación de libertad y de capacidad de exploración del mundo que va a estimular a tus hijos y les va a permitir crecer y cargar las pilas. ¡Dáselo todo lo que puedas!

5. Deberes: pocos o ninguno

Hay quien cree que el niño solo aprende con deberes, pero ¡no es verdad! Su cerebro necesita descansar para seguir creciendo y volver a septiembre más maduro y preparado para afrontar el nuevo curso escolar. Si los deberes en tu colegio son optativos ¡sé valiente y deja que tus hijos no los hagan! Hay muchas maneras de desarrollar las inteligencias, y las vacaciones son una excelente oportunidad para ponerlas en práctica. El juego (solitario y en grupo), la lectura voluntaria, el aburrimiento, las sensaciones físicas, la observación, la relación con otros miembros de la familia y amigos, la escucha, la imaginación y muchas más son fundamentales para que tu hijo crezca en todas sus inteligencias. Dale esta oportunidad. Además, os ahorraréis unos cuantos conflictos.

6. Relaja las exigencias

Está muy bien exigir a nuestros hijos que colaboren en casa, y también está bien que vivan una época con menos exigencias. Es buenísimo que sigan participando de las tareas domésticas, como el resto de miembros de la familia, a la vez que te relajas y les pides menos que normalmente. Relaja también tus exigencias, no te cargues de peso y ¡disfrutad todos de unos meses más ligeros!

7. Organiza planes chulos, solo si es necesario

Está muy bien ir al parque acuático, a la playa que está a veinte kilómetros, a vuestro restaurante favorito... pero si estas salidas son motivo de estrés, ¡no tienes por qué hacerlas! Averigua qué es lo que a vosotros os funciona y os permite estar bien, y búscalo. Si las actividades extraordinarias os resultan complicadas en este momento de vuestras vidas, no tienes por qué hacerlas. ¡Ya llegará el momento!

8. Ten planes preparados para cuando venga una ola de aburrimiento

Es muy frecuente que en vacaciones nos aburramos. Hay muchas horas sin estructurar y a veces es difícil llenarlas. No te asustes: el aburrimiento es un motivador estupendo para tus hijos, porque les va a estimular para buscar actividades que les entretengan. El aburrimiento es una de las grandes herramientas educativas y no debes privar a tus hijos de la oportunidad de aburrirse. Eso sí: tú y yo sabemos que a veces viene una ola de aburrimiento de la que los niños no saben salir. Ten planes preparados para estos casos: cocinad juntos algo especial, saca un libro nuevo que tenías escondido, id a la biblioteca, id atomar un helado... Ten la lista de actividades-contra-la-ola-de-aburrimiento preparada en tu cabeza, para que sepas qué hacer en cuanto llegue el tsunami.

9. Simplifica vuestra vida

Para muchos, las vacaciones implican un aumento de trabajo porque están con mucha familia, hay que cocinar más, limpiar más, recoger más... ¡y es agotador! Te invito a que simplifiques vuestra vida al máximo, te atrevas a decir "no" y busques tiempo para ti. ¡Tú importas mucho! Tienes que cuidarte siempre, en vacaciones también.

10. Cuantas menos pantallas ¡mejor!

Dejo para el final una de mis recomendaciones más importantes: reduce al máximo la exposición a las pantallas. En vacaciones solemos estar en sitios nuevos, en casas que no son la de siempre, con personas que no forman parte de nuestro núcleo familiar, haciendo actividades que no son las de todos los días. ¡Dales a tus hijos la oportunidad de aprovechar esta situación extraordinaria! Limita el horario de pantallas, redúcelo todo lo que puedas y sustitúyelo por actividades en contacto con lo real: movimiento real, con personas reales, en sitios reales.

¡¡¡Espero que tengas unas vacaciones excelentes!!!

Amaya de Miguel. Fundadora de Relájate y educa

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