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¿Por qué en esta familia no toleramos las faltas de respeto?

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Faltas de respeto. No podemos tolerarlas en casa. Claro que podemos comprender que haya distintas opiniones. Y que algo les haga enfadar. Pero no podemos aceptar que ese enfado se transforme en ira. Se puede pensar distinto pero no faltar al respeto.

El problema de las faltas de respeto es que cuando permitimos que entren en esa espiral es muy difícil salir de ella. Nos acostumbramos a responder con violencia a lo que no nos agrada.

La violencia no tiene que ser física. Puede ser verbal: gritos, insultos, amenazas…

Y si es física, basta con que sea contra los objetos: tirar algo al suelo, dar un portazo o un puñetazo en la pared, y, por supuesto, pegar.

No se pueden consentir porque desaparece toda forma de diálogo.

Evidentemente, en una familia como la nuestra, ocurrirá muchas veces que no estemos de acuerdo en algo. A veces, uno «ganará» y otro «perderá». Otras veces, ocurrirá al revés. Pero la base del respeto tiene que ser común a cualquier situación.

Que respetemos no significa que la discusión no genere en nosotros emociones difíciles, como la rabia, la tristeza o el enfado. La clave está en que elijamos en libertad la manera de gestionarlas.


Te damos ocho razones por las que no debemos tolerar las faltas de respeto:

1 Porque se pierde la razón si se pierden las formas.

Podemos tener puntos de vista diferentes de los de nuestros hijos, pero no podemos consentir que nadie pierda la buena educación o no habrá diálogo.

2 Porque aquí se puede discrepar, pero no ofender.

Opinar diferente, de buenas maneras y explicando el punto de vista, es muy lícito. No siempre ganará nuestra opinión. Pero siempre será escuchada con respeto.

3 Porque la violencia sólo conduce a más violencia.

La espiral de violencia en la que se meten las familias en las que se aceptan las faltas de respeto no hace más que crecer con los años. Es mejor pararlo la primera vez.

4 Porque no podemos dialogar desde la rabia y la ira.

Cuando perdemos la razón y nos dejamos llevar por las emociones, ya no hay diálogo posible porque no atendemos a los argumentos. Sólo queremos ganar al otro.

5 Porque en casa respetamos la diversidad de opiniones.

Nuestros hijos no siempre estarán de acuerdo con nosotros. A veces primará su libertad; otras no, pero siempre respetamos que expresen su punto de vista.

6 Porque respetamos a las personas y sus opiniones.

Respeto no significa tolerancia con todo lo que cada uno quiera, significa una aproximación dialogante a lo que el otro propone, sin críticas destructivas.

7 Porque es una pendiente deslizante muy peligrosa.

Un día se sube el tono de voz, otro se insulta, otro se da un portazo, otro se tira algo al suelo y, de pronto, hemos perdido el control del respeto en nuestra familia.

8 Porque en un hogar alegre siempre se respeta.

La base de los hogares alegres y luminosos como el nuestro no es que todo vaya bien, es que nos queremos y nos respetamos también cuando las cosas van regular.


…y una recomendación literaria que nos vas a agradecer

Educar los sentimientos. Inteligencia emocional y equilibrio afectivo

Alfonso Aguiló Pastrana

Hasta hace no mucho se consideraba el Coeficiente intelectual (CI) una garantía de éxito a nivel académico y profesional. Sin embargo, durante las últimas décadas, la investigación ha señalado otras capacidades y habilidades necesarias para tener éxito tanto en la vida como en el ámbito laboral. En esa misma dirección apuntan las teorías de la Inteligencia Emocional y las Inteligencias Múltiples que hoy en día gozan de gran popularidad y aceptación.

Sin duda, las emociones juegan un papel vital en nuestro día a día y a largo plazo. Resulta patente que muchas personas con un alto coeficiente intelectual (CI), pero con escasa inteligencia emocional, alcanzan menores éxitos que otras de modesto CI pero que han sabido educar bien sus sentimientos. Parece claro que un elevado CI no constituye, por sí solo, una garantía de triunfos profesionales, y mucho menos de una vida acertada y feliz.

«Las personas que gozan de una buena educación de los sentimientos suelen sentirse más satisfechas, son más eficaces, y hacen rendir mucho mejor su talento natural».


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