Actualizado 22/02/2021 08:34 CET

¿La pandemia afecta al bienestar de tus hijos? Estos síntomas son pistas claves

Las señales que no debes dejar pasar para saber cómoa fronta tu hijo la pandemia
Las señales que no debes dejar pasar para saber cómoa fronta tu hijo la pandemia - ISTOCK

La pandemia ha cambiado nuestra forma de ver la vida Lo que antes era normal ahora o bien no puede hacerse, o bien conlleva una serie de rutinas para garantizar la seguridad sanitaria. Un buen ejemplo de esto es el día a día de los hijos, quienes antes podían acudir a actividades extraescolares o pasar tardes y fines de semana junto a sus amigos, así como ir al cine en familia, y muchas otras cosas.

El coronavirus ha supuesto un freno a estas nuevas rutinas. A esto hay que sumar el miedo y la incertidumbre que provoca una pandemia. ¿Cómo afecta a la salud mental de los adolescentes? Desde la Academia de Pediatría Americana se han parado a analizar las señales que pueden desvelar que los jóvenes pueden necesitar ayuda para sobrellevar el contexto actual.

Señales que debes atender

Cada hijo responde de un modo distinto a la pandemia, estas son las señales a las que debe atenderse:

Bebés y niños de 1 a 3 años

- Irritabilidad y remilgos, sobresaltos y llantos con mayor frecuencia, y mayor dificultad para consolarlo.

- Conciliar el sueño y despertarse más durante la noche.

- Problemas de alimentación tales como succión frentica (pecho o biberón), más reflujo, estreñimiento o heces blandas (diarrea) o quejas nuevas de dolor de estómago.

- Ansiedad de separación, parece más apegado, retraído o vacilante de explorar.

- Golpea, se frustra, muerde o tiene berrinches con más frecuencia o más intensos.

- Moja la cama después de haber aprendido a ir al baño.

- Expresa necesidades urgentes y al mismo tiempo parece incapaz de sentirse satisfecho.

- Incluye agresiones y conflictos o temas como enfermedad o muerte en sus juegos.

Niños mayores y adolescentes

- Cambios en el estado de ánimo que no son comunes, como una continua irritabilidad, sentimientos de desasosiego, y conflictos frecuentes con sus amigos y familia.

- Cambios en el comportamiento, tales como alejarse de relaciones personales. Si el adolescente normalmente tiene una personalidad extrovertida muestra poco interés, por ejemplo, en contactar a sus amigos por chats de video, puede ser motivo de preocupación.

- Pérdida de interés en las actividades que disfrutaba antes.

- Dificultad dormir o permanecer en la cama a todas horas.

- Cambios de peso o patrones alimentarios, tales como nunca no tener hambre o comer todo el tiempo.

- Problema de memoria, de razonamiento o concentración.

- Menos interés en sus tareas escolares y un decaída en su esfuerzo académico.

- Cambios en la apariencia, tales como falta de higiene básica.

Ayudar a los hijos

Si se detectan estos comportamientos hay que tratar de acerarse a los hijos. Una buena idea es contactar con un especialista para fomentar la resiliencia del mismo. Algunos niños y adolescentes pueden necesitar más tiempo para expresar sus sentimientos a través de conversaciones graduales. Oros pueden sentirse más cómodos con actividades directas y hablando con total confianza de lo que supone vivir en estos tiempos o del aburrimiento de no poder hacer nada.

Los padres también tienen que cuidar su postura y el mensaje que dan a los hijos ya que son el espejo en donde estos se miran. Hablarles de esta situación desde el miedo puede afectar a los adolescentes. Puede ser difícil mantenerse positivo, especialmente si el adulto tiene dificultades manejando su propio estrés. Una buena idea es sacar tiempo para cuidar de uno mismo cuando sea posible, al igual que toda la familia, asegurando el descanso o disfrutando, una película o simplemente estar juntos.

Damián Montero

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