Hasta los 2 años, nada de pantallas: es un riesgo para tu bebé

Los posibles riesgos para tu bebé derivados del uso de pantallas antes de los 2 años
Los posibles riesgos para tu bebé derivados del uso de pantallas antes de los 2 años - ISTOCK

Todos los padres saben que deben limitar el uso de las pantallas (tabletas, televisión, móvil...) a sus hijos, pero los estudios al respecto muestran que, a pesar de que la mayoría de los padres sabe que el abuso de las pantallas no es bueno, son muchos los que permiten que sus hijos pasen horas frente a ellas cada día. ¿Cuántas horas pueden estar los niños frente a una pantalla y desde qué edad?

Según el informe FAROS (Observatorio de la Salud de la Infancia y la Adolescencia) del Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona) de hace unos años, el 38 por ciento de los menores de dos años usa tabletas y móviles, y el 66 por ciento mira la televisión de forma regular. Y según estos datos, los niños españoles de entre dos y diecisiete años pasan unas tres horas al día delante de la televisión, datos muy por encima de lo recomendable.

Daños que puede causar la sobreexposición a las pantallas

Los bebés menores de 2 años no deberían estar expuestos nada a las pantallas, puesto que lo que necesitan a esta edad es la estimulación por parte de sus cuidadores para desarrollar todo su potencial.

Daños de la sobreexposición de pantallas en el cerebro

El lóbulo frontal del cerebro, el área responsable de decodificar y comprender las interacciones sociales, es el encargado de desarrollar la capacidad de empatía y de captar y descodificar las señales no verbales.

Su desarrollo se produce solo en la infancia y depende de la interacción con personas reales, por lo que, si durante estos años, pasa mucho tiempo delante de personas inventadas, la adquisición de estas habilidades puede ser más limitada y ya se habla del efecto de frenado en el desarrollo cerebral infantil.

Daños del uso de pantallas a nivel social

Además, la falta de interacción con otras personas o la deficiente exploración del entorno pueden causar problemas en el desarrollo del lenguaje, comportamientos agresivos y antisociales, déficit de sueño, etc.

Todos estos datos están avalados por una serie de estudios científicos, como uno longitudinal que analizó a 250 bebés desde los 6 a los 14 meses y encontró que, aquellos bebés que fueron expuestos seis horas al día a las pantallas obtenían 6 puntos menos en la escala de desarrollo del lenguaje y 8 puntos menos en las capacidades cognitivas. Asimismo, ver la televisión durante al menos 90 minutos disminuía el sueño de los bebés de manera notable. Y también tenían más problemas de socialización, más rabietas y más agresividad.

Daños en la captación de la atención

Otro estudio, realizado en Canadá, afirma que los niños que pasan más de dos horas delante de las pantallas pueden tener problemas de atención, lo que afectaría a su aprendizaje y su rendimiento escolar. Según esta investigación, los niños pequeños que estaban muy por encima de esos límites tenían un riesgo mucho mayor de desarrollar problemas de atención (en concreto, tenían seis veces más probabilidades de tener problemas de atención "clínicamente significativos" y casi ocho veces más probabilidades de tener signos y síntomas de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)).

Daños de la sobreexposición de pantallas en la agudeza visual

Daños de las pantallas en la agudeza visual

Y, por supuesto, la sobreexposición a las pantallas afecta a la salud visual de los niños. Un estudio realizado por la Fundación Rementería demuestra que los niños que pasan menos de cinco horas al día al aire libre tienen un mayor riesgo de padecer miopía, riesgo que aumenta si usan mucho tiempo las pantallas.

Daños del abuso de pantallas en la actividad física

Por último, estar mucho tiempo delante de las pantallas hace que los niños lleven una vida sedentaria y dediquen poco tiempo a trepar, correr, saltar y jugar al aire libre, lo que puede conducir al sobrepeso y la obesidad, disminuyendo además la posibilidades de interaccionar con otros niños en otros espacios y ambientes.

Por lo tanto, debemos evitar que nuestros hijos usen las pantallas antes de los 2 años y, a partir de esa edad, una exposición de 20 minutos como máximo que puede aumentar hasta una hora con 5 años.

Irene García, escritora y coautora del libro Crianza con Ciencia

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