Actualizado 11/04/2021 11:57 CET

Reflejo de Moro, ¿por qué tu bebé tiene esos espasmos?

El reflejo de Moro es una respuesta normal de nuestros bebés y que no debe causar alarma.
El reflejo de Moro es una respuesta normal de nuestros bebés y que no debe causar alarma. - ISTOCK

La llegada de un hijo supone un mar de preguntas para los padres. En especial, los primerizos pueden verse frente a situaciones que no esperaban y aunque estas sean completamente normales, la sorpresa para ellos es la misma. Un ejemplo es el llamado reflejo de Moro, causante de espasmos en los bebés y que puede hacer que más de un progenitor se preocupe.

Sin embargo, tal y como indican los profesionales de la Biblioteca Nacional de Medicina de los EEUU, este no deja de ser un movimiento involuntario que responde a algunas estimulaciones. El reflejo de Moro es una de las muchas reacciones que tienen los bebés a estas edades y que normalmente desaparece pasados unos 3 o 4 meses. Eso sí, esto no quiere decir que los padres no deban tener en cuenta una serie de medidas para problemas.

Causas del reflejo de Moro

Como se ha dicho, se trata de un movimiento reflejo presente en bebés recién nacidos. Su ausencia sí que debería preocupar ya que podría significar algunos de los siguientes escenarios:

- Daño cerebral o en la médula.

- Clavícula fracturada o daño en el grupo de nervios que corre desde la parte inferior del cuello hasta el área superior del hombro.

La causa de este movimiento es que el bebé piensa que se está cayendo, o como reacción a un sonido inesperado. Si se detecta alguna anomalía en el mismo, se puede acudir al especialista para que realice un examen físico del menor y revisar su historia clínica para analizar si hubo alguna complicación en el parto u otros síntomas que expliquen la situación.

Consideraciones del reflejo de Moro

¿Cómo analizar si existe alguna anomalía en el bebé? El especialista realizará las siguientes comprobaciones:

- Colocar al bebé boca arriba en una superficie acolchada.

- Levantar la cabeza del bebé con suavidad y con suficiente soporte para empezar a retirar el peso del cojín (nunca hay que retirar este).

- Soltar su cabeza y recogerla rápidamente apara comprobar la respuesta. Lo normal es apreciar una mirada de sobresalto y una pausa en el movimiento de los brazos, así como la flexión de pulgares e incluso llantos.

- A medida que finalice este relejo el bebé contraerá sus brazos hacia el cuerpo y mostrará una actitud relajada.

Damián Montero

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