Actualizado 10/04/2021 19:25 CET

Rutinas en tu recién nacido... que pueden sorprenderte

Las claves que te permitirán conocer mejor a tu recién nacido.
Las claves que te permitirán conocer mejor a tu recién nacido. - ISTOCK

La llegada de un niño es algo que nos cambia la vida. Por mucho que hayamos leído, vivirlo es distinto. Por ello, los padres primerizos observan, con atención, cualquier cosa que hagan sus bebés. Algunas nos las han contado, otras, pueden sorprender. En algunas ocasiones, incluso se puede pensar que algo malo está sucediendo al recién nacido. Por ello, nunca está de más tener cuanta más información mejor.

Y es, tal y como indican desde la Asociación Española de Pediatría, la llegada de un recién nacido significa la aparición de ciertas dudas sobre el bebé y sus cuidados. Después de una semana, los padres van desarrollando experiencia y habilidades para el cuidado de su hijo. Por ello, hasta alcanzar este punto, es útil conocer varias de las características de las primeras etapas.

La piel

Lo normal es observar, durante los primeros días, una descamación de la piel del tronco y las extremidades. Esto no quiere decir que sea necesario un cuidado especial y se resuelve sola en poco tiempo. En muchos recién nacidos puede verse, en la zona baja de la espalda, una mancha de color oscuro que recuerda a un hematoma (moratón) y recibe el nombre de mancha mongólica por ser frecuente en esta raza. La extensión puede variar de un niño a otro. No significa ninguna enfermedad y desaparece sola en los primeros años.

También puede haber otras manchas de color rojo en la piel de la zona de la nuca, de los párpados o en el centro de la frente. De igual modo, desparecerán sin hacer nada en pocos meses. En la nariz, las mejillas y la barbilla aparecen en los primeros días unos pequeños granos blanquecinos que recuerdan a las pústulas del acné. Reciben el nombre de miliaria, aunque popularmente se conocen como engordaderas. No tienen importancia ni requieren cuidados.

Mamas y uñas

Los recién nacidos de ambos sexos, debido al paso de hormonas maternas a través de la placenta, es habitual que tengan durante las primeras semanas un aumento de tamaño de las mamas. No hay que presionarlas para rebajarlas, desaparecerá solo al cabo de unos meses.

Por otro lado, también conviene saber que los niños nacen con las uñas de las manos largas y parcialmente rotas. Por ello es posible que se lastimen la cara. No hada que impida recortarlas, pero hay que hacerlo con cuidado y aprovechando los momentos de mayor relajación del bebé, empleando unas tijeras con punta redonda. También se puede recurrir a una lima.

Ojos

Los recién nacidos son capaces de ver desde el nacimiento, pero solo a una distancia de unos 20 o 30 cm son capaces de enfocar la imagen y, por ejemplo, pueden apreciar con nitidez el rostro de su madre. La limpieza de esta zona no exige el empleo de materiales especiales como gasas estériles o suero fisiológico. Puede utilizarse agua tibia y un paño suave. Solo si aparece alguna anomalía, como inflamaciones o secreciones anormales, se deberá consultar con el pediatra o la enfermera la necesidad de tratamiento.

En cuanto al ombligo, los consejos sobre el cuidado del cordón umbilical en los primeros días y hasta su caída han sido varios. Se han utilizado distintos productos antisépticos (alcohol de 70º, mercurocromo, productos con yodo, etc.) y popularmente se han recomendado prácticas como la de no mojar el cordón o bañar al niño hasta que este se hubiera desprendido.

AEP, basándose en diversos estudios científicos, recomienda lo siguiente:

- El cordón suele desprenderse entre el 5º y 15º día.

- La zona del cordón se puede lavar con agua tibia y un jabón neutro, al igual que el resto de la piel, en el momento del baño, secándolo después y cubriéndolo con una gasa seca.

- Cambiar a menudo los pañales del bebé. Si comprobamos que el cordón aparece manchado con heces, hay que lavar de nuevo con agua y jabón, secar y dejar una gasa seca

- El uso de antisépticos no ofrece ventajas sobre una buena higiene y en ocasiones puede retrasar la caída del cordón.

Damián Montero

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