Actualizado 27/07/2022 13:33

Pedro Gargantilla y Berta Martín: "Las nodrizas suponían una forma de preservar la salud y la estética de las reinas"

Entrevista a Pedro Gargantilla y Berta Martín
Entrevista a Pedro Gargantilla y Berta Martín - ESFERA LIBROS

Pedro Gargantilla y Berta Martín acaban de publicar un interesante recorrido histórico y, desde luego, muy original a través de los Embarazos y partos de las reinas de España. De Isabel la Católica a Doña Letizia (La esfera de los libros), donde dan respuesta a numerosas curiosidades sobre la gestación y el alumbramiento de las soberanas españolas a lo largo de los siglos.

Pedro Gargantilla es médico, divulgador científico y profesor de la Universidad Francisco de Vitoria y colaborador habitual de RNE, ABC, Huffington Post y Cinco Noticias, mientras que Berta Martín es médico especialista en Ginecología y Obstetricia y ambos han recibido el Premio Princesa de Asturias de la Concordia en 2020.

Las reinas madres a lo largo de la historia

Hablar de partos es hablar de mujeres y más en la antigüedad, ¿cómo ha evolucionado la figura de matrona desde entonces hasta la actualidad?
La asistencia al parto por parte de las matronas figura entre las profesiones más antiguas de la humanidad y al mismo tiempo ha sido una de las que más cambios ha experimentado. Ha pasado de ser una actividad compasiva de ayuda entre mujeres a desarrollar una profesionalización que precisa la realización de una carrera universitaria.

En las casas reales tener un heredero era fundamental, pero los matrimonios no eran por amor, ¿cree que eso influía en la fertilidad o infertilidad de las reinas?
La falta de amor no disminuye la fertilidad, pero indirectamente sin amor las relaciones sexuales podrían disminuir a lo mínimamente protocolario, lo que si puede ser que disminuya la fertilidad o que se alargue el tiempo de conseguir la gestación. Por otro lado, en ocasiones también influía la diferencia de edad entre ambos cónyuges o la inmadurez ovárica de las reinas tan jóvenes.

Los embarazos siempre han tenido un aurea de superstición. Algunos de los que reseñan en el libro son sorprendentes, ¿cuáles destacaría?
En el nacimiento del futuro Carlos II (1661-1700) los reyes acumularon todo tipo de reliquias sagradas en el alcázar madrileño, hasta allí ordenaron llevar las tres espinas de la corona de Cristo (lignum crucis), un diente de San Pedro, un pedazo de manto de la Magdalena, una pluma del ala del arcángel San Gabriel y el báculo de Santo Domingo de Silos, entre otros muchos. Un arsenal que poco pudo hacer.

¿Qué amuletos daban buena suerte en palacio cuando se producía el parto de una reina?
Había muchos pero quizás el más afamado era el báculo de Santo Domingo de Silos, considerado abogado de los buenos partos. Esta reliquia tiene forma de "T" y, al parecer, sirvió de bastón para sustentar la ancianidad del abad mientras estuvo en el monasterio en el que se conserva.

La sangre real llegó a convertirse en una coctelera de enfermedades genéticas por matrimonios entre familiares directos, ¿cuáles son las enfermedades más comunes que padecieron los monarcas o hijos nacidos de matrimonios entre primos, hermanos, tíos, etc?
La consanguinidad puede ser entendida como un factor de riesgo para la aparición de ciertas enfermedades como pueden ser la enfermedad coronaria, el ictus, el cáncer, el asma, la gota y la úlcera péptica; así como ciertas enfermedades mentales (esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno depresivo mayor y la discapacidad intelectual). La genética actual también ha demostrado que la consanguineidad conlleva una disminución de la capacidad reproductiva, tanto en supervivencia como en fertilidad. Cuando se analiza la mortalidad infantil en la dinastía de los Austrias, entre Felipe I y Felipe IV, ya que Carlos II no tuvo descendencia, y se desestiman los abortos, los nacidos muertos y los que fallecieron en la primera semana de vida, nos quedan treinta y seis infantes. De ellos, veintidós (61,1%) sobrevivieron hasta los diez años de vida, una cifra que arroja una mortalidad superior, incluso, con las clases sociales más bajas de aquella época.

¿Por qué las reinas no daban el pecho a sus hijos y dejaban esta labor en manos de las nodrizas y las amas de cría? ¿Afectaba esto de alguna manera a las reinas?
Las nodrizas suponían una forma de preservar tanto la salud como la estética de las reinas durante la lactancia. Su labor era de suma importancia en la corte, ya que con ellas se garantizaba la continuidad de la dinastía. Sabemos que durante la dinastía de los Austrias las nodrizas reales procedían, por lo general, de Navarra y La Mancha, una costumbre que mudó en 1706, año en el que la reina María Luisa Gabriela de Saboya pasó un lapso de tiempo en Burgos. Su estrecho contacto con burgalesas hizo que las admirase hasta el extremo de encargarlas a ellas la cría real. Cuando al cabo de dos años, que era el tiempo medio que solían estar al cuidado del recién nacido, regresaban a sus hogares se les preparaban baúles con ropa blanca, un atuendo muy apreciado tanto por su escasez como por su elevado precio. Además, se les otorgaba el título de "doña" y, en el caso de tener hijos varones, estos quedaban liberados de realizar el servicio militar.

¿Cuál era el destino de los sietemesinos o ochomesinos y, en general, de los bebés que nacían antes de tiempo?
En un momento en el que no había hospitales, incubadoras, unidades de neonatología... las posibilidades de los bebés nacidos pretérminos pudieran sobrevivir eran realmente bajas.

De todas las reinas, ¿cuál fue la que más hijos tuvo?
María Luisa de Parma, la esposa de Carlos IV, tuvo veinticuatro embarazos durante veintitrés años, de los cuales catorce llegaron a término, si bien no todos los infantes superaron la edad infantil. Isabel II tampoco le fue a la zaga y tuvo una vida obstétrica muy acorde a lo que sucedía en la sociedad española decimonónica, un total de doce partos, de los cuales tan sólo cinco alcanzaron la edad adulta.

¿Hubo alguna que tuviera un parto gemelar o de mellizos? ¿Existía algún tipo de superstición sobre los partos múltiples de la realeza?
María Luisa de Parma tuvo mellizos, los cuales desgraciadamente sobrevivieron muy poco tiempo. No había ningún tipo de superstición sobre los partos múltiples entre las soberanas.

Cerveza y alcohol para el dolor, reinas que fumaban, pérdida de dientes... ¿cuidaban su salud las reinas en sus embarazos?
La salud de las reinas durante la gestación no tiene nada que ver con los cuidados y controles a los que se someten las gestantes actuales. Por una parte, hay que tener en cuenta que la medicina no había avanzado lo suficiente, por otra que carecíamos de los medios diagnósticos actuales (ecografía) y los partos se producían en palacio. La primera reina que alumbró en un hospital fue la reina Sofía.

Marisol Nuevo Espín

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