Cuántas veces todo lo malo que nos pasa, que nos enfadamos, que perdemos la calma, se debe sólo a que vamos tarde, con prisa, que nos han faltado cinco minutos. ¿Y si este año nos proponemos vivir en paz?
No es tan difícil. La clave está en saber organizar mejor el tiempo, el espacio, los afectos… saber priorizar y situar cada actividad allí donde tiene que ir.
Pero si lo intentamos lograr de golpe, a veces resulta inaccesible. Es mucho más sencillo si lo trabajamos poco a poco, con pequeños compromisos simples, fáciles de alcanzar, a los que podamos acostumbrarnos para adquirir el hábito.
Te damos algunas ideas sencillas que os pueden ayudar a vivir este propósito en la vida cotidiana.
1 Es fácil: siempre nos faltan solo cinco o diez minutos.
Seamos realistas. La mayor parte de nuestro estrés y nuestro agobio se produce sólo por cinco o diez minutos. Es tan fácil como empezar esos minutos antes.
2 El agobio provoca que tengamos peor carácter.
Cuando estamos relajados, gestionamos las situaciones con más amabilidad y comprensión. Si nos estresamos, se multiplican los problemas para todos.
3 Enséñales a ser previsores y dejar todo listo hoy.
Así las mañanas serán más llevaderas y no empezarán con la sensación de que estamos todo el día gritando y enfadados. Haz del hábito virtud y ya no costará nada.
4 Usad la técnica de la cuenta atrás para calcular.
En lugar de distribuir el tiempo desde la mañana hasta lo que tienen que hacer, contad al revés: qué tienen que hacer y cuánto tiempo les va a llevar antes.
5 Elogiad especialmente los días en los que lo logren.
Para que se den cuenta de los réditos que les da haberse esforzado en ser más organizados con su tiempo y cómo se vive con más tranquilidad sin estrés.
6 Orden interior, exterior, del tiempo y de los espacios.
Organizarse no es sólo cuestión de tiempo sino también de espacio, de prioridades y de afectos. Es saber qué es lo más importante y focalizarse ahí.
7 Somos su mejor ejemplo: que transmitamos paz.
Este sí que es un compromiso para este año porque no es nada fácil no perder los nervios. Pero somos su referente y nos toca hacer esfuerzo extra.