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Cuaresma, tiempo de oración: 8 pasos muy sencillos para enseñar a rezar a nuestros hijos

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En la Cuaresma, además del ayuno y la abstinencia, la Iglesia nos propone que practiquemos más la oración. Nuestros hijos nos necesitan para aprender a rezar desde pequeños y así saber rezar cuando sean mayores.

Rezar es hablar con Dios, encontrarse con Él y sentirse amado por Él.

A veces, rezamos fenomenal. Otras, no nos sale nada. Unos días sólo seremos capaces de repetir oraciones vocales, o de leer un rato la Biblia, una Biblia de niños o algún texto específico.

Y en esa oración, nuestros hijos conocerán a Jesús al tiempo que se conocen a ellos mismos.

Y se sentirán amados por Jesús al tiempo que se aman más a ellos mismos.

Desde la perspectiva de la oración, tendrán fuerzas para corregir sus errores, luchar contra ellos mismos, empezar tantas veces como haga falta y dar las gracias por la ayuda recibida para seguir.

Te proponemos ocho pasos que te van a ayudar para poder guiarlos en la oración.

1 Rezar es contarle a Dios tus cosas y dejar que te hable.

Tan sencillo como decir a nuestros hijos que le cuenten a Jesús su día, lo bueno y lo menos bueno, sus aciertos y sus errores. Eso es hablar de amistad con Dios.

2 Rezar es hacer examen de conciencia sin fustigarnos.

No se trata de decir lo malos que hemos sido ni de fustigarnos por eso. Al contrario, es reconocer nuestras propias limitaciones para mejorar.

3 Rezar es una oportunidad para empezar de nuevo.

Después de pedir perdón por esos detalles, nos proponemos mejorar y que no nos vuelva a pasar. Y no estamos solos porque sabemos que Dios nos ayuda.

4 Rezar es pedir ayuda para nuestras pequeñas luchas.

En ese comenzar y recomenzar de cada día, cuando vemos que flaquean las fuerzas, tenemos que pedir a Dios que nos ayude porque con Él sí podemos.

5 Rezar es dar las gracias por la suerte que tenemos.

Porque lo que tenemos, lo hemos recibido gratis y lo que somos es también un regalo. Así nos sentiremos afortunados por ser hijos de Dios y por lo que nos cuida.

6 Rezar es conocer a Jesús y tratar de vivir como Él.

Tenemos que aprovechar ese rato de oración para conocer mejor las Escrituras. La fe es un encuentro con Jesús. Si no lo conocemos, no nos lo vamos a encontrar.

7 Rezar es pedir por las personas que lo necesitan.

Ese momento en el que recordamos a los demás, nos acordamos de ellos y ofrecemos nuestra vida para que estén mejor, les enseña a ser buenos con todos.

8 Rezar es saberse amado por Dios, hijo de Dios.

Ese saberse querido por Dios es lo que transforma nuestra vida y la de nuestros hijos. Porque esa es nuestra razón de ser y los tropiezos de la vida dejan de ser relevantes.


Y un excelente libro para que los más pequeños se acerquen a Dios

Tina Walls consigue en este trabajo que recemos no sólo de palabra sino también con la mirada y con la sensibilidad por la belleza, porque cada dibujo acerca a Dios tanto como las oraciones que los acompañan.

Con las bellas ilustraciones de Tina Walls, las primeras oraciones de los más pequeños no podrían estar mejor acompañadas.

En este libro encontrarás las oraciones más comunes que muchos aprendemos de niños y otras que podrás rezar en los distintos momentos y circunstancias del día, acompañadas por las cálidas y delicadas ilustraciones de Tina Walls.

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