Llega el primer viernes de Cuaresma y tenemos ayuno y abstinencia de carne. Pero en familia no siempre es fácil. Algunos niños son demasiado pequeños, otros no comen en casa, las mujeres embarazadas puede que no deban hacer ayuno… Y sin embargo, se nos pueden ocurrir otras formas de ayunar también son un buen ejercicio para el alma.
Ayunar en Cuaresma, un ejercicio para el alma
¿Por qué ayunamos? ¿Por qué nos abstenemos de comer carne? Porque ese pequeño esfuerzo consigue que no estemos tan aferrados a lo que sentimos y lo que deseamos, aprendemos a controlar mejor nuestros impulsos y, de esa manera, conseguimos poner el foco en lo que en ese momento es más importante para nosotros: la Cuaresma. Y con estos «ayunos» cotidianos, nos será más fácil explicárselo a nuestros hijos.
Ayunar en Cuaresma de eso que nos cuesta
Por eso, para vivir en familia ese proceso de conversión, lo importante no es tanto si comen carne o no (a veces es complicado) sino enseñarles que tienen que buscar eso que les cuesta tanto y ofrecerlo para que su corazón se grande, para que hagan ejercicios del alma.
Ayunar en Cuaresma para preparar la Semana Santa
El ayuno y la abstinencia no son sólo actos externos, no se trata de un cumplir por cumplir. Muy al contrario, el objetivo es ofrecerlo como una forma de ejercitar el alma y liberarla de sus ataduras.
Y esas ataduras, en cada cual son diferentes, quizá es una comida que nos encanta, a lo mejor estamos asentados en la queja, o somos demasiado criticones… Cada uno sabe bien qué puede ofrecer en esta etapa.
Te proponemos seis formas de ayunar en familia esta Cuaresma, aptas para todas las edades
1 Ayunamos de malos modales y somos más amables.
Lo pedimos todo por favor, damos siempre las gracias, cedemos a los demás lo que prefieren, saludamos y preguntamos al llegar, nos despedimos con más cariño
2 Ayunamos de esa comida que es nuestra preferida.
A lo mejor cambiamos ese yogur tan rico por una pieza de fruta o tomamos más puré de verdura en vez de la tortilla de patatas. Y lo ofrecemos para ser mejores.
3 Ayunamos de quejas, de protestas y de malas caras.
Seguro que hoy nos pasa algo malo o alguien se porta regular con nosotros. Pues ofrecemos nuestro silencio. Nos aguantamos las ganas de criticar y de quejarnos.
4 Ayunamos de móviles y de todo lo que nos distraiga.
Porque el sentido de la Cuaresma es poner toda la atención para prepararnos para los días de Semana Santa. Así evitamos ruidos y nos centramos más en Dios.
5 Ayunamos de esa pequeña comodidad innecesaria.
A lo mejor podemos ir andando en vez de en coche o no nos sentamos en el transporte público. La ducha puede ser más corta estos días y nos dormimos pronto.
6 Ayunamos de críticas hacia los demás: mejor rezamos.
Estos días de preparación, cuando nos salga de dentro la crítica a alguien, la sustituimos de inmediato por una oración por esa persona y sus intenciones.
Un libro que no es de Cuaresma pero que te servirá esta Cuaresma

Ataduras que liberan, de C. Terry Warner, es toda una experiencia como lectura. De sus páginas no vas a extraer el milagro que cambie tu forma de vivir pero sí muchas ideas para ir introduciendo pequeños comportamientos que aligeren tu corazón, que te hagan sentir menos peso en las dificultades de la vida.
Ideal para familias como la nuestra porque repasa algunos problemas muy habituales en los padres, como ese perfeccionismo que nos impide disfrutar plenamente de una vida con bastante limitaciones inevitables. También tiene buenos consejos para aprender a gestionar el enfado con los demás y a tolerar adecuadamente las muchas contrariedades que nos asaltan sin que podamos hacer nada para evitarlo.