Enseñar a los niños a pedir perdón

Cómo enseñar a pedir perdón
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De cara al futuro, saber pedir perdón y perdonar se convertirá en una clave importante para liberarse, un ejercicio que le dará paz y tranquilidad. Esta actitud le será de mucha utilidad en otras relaciones que tendrá que vivir de adulto. No olvidemos que el perdón es una expresión de amor: se perdona a alguien porque se le quiere, y se le pide perdón por el mismo motivo. Enseñar a los niños a pedir perdón es educar su corazón.

Cómo ayudar a los niños a pedir perdón

-  Explícale con claridad lo que ha hecho mal y porqué está mal.

-  Háblales de sentimientos para ayudarle a comprender a entender el malestar causado, preguntándole cómo se sentiría él si le hiciesen lo mismo.

-  Enséñale formas de pedir disculpas: que dé la mano o un abrazo, un beso, o simplemente que diga que no era su intención hacer las cosas mal.

-  Dale un empujoncito si le cuesta: "yo le digo que lo sientes mucho y tú le das un abrazo"

-  Elógiale cuando haya pedido perdón y hacer énfasis en lo bien que se siente uno después

Enseña empatía, cómo ponerse en el lugar de los demás

Antes de enseñarle a disculparse por sus faltas, el niño tiene que entender que ha cometido un error y cuáles han sido las consecuencias. Los límites deben quedar claros cuando el niño tiene 2-3 años y debe saber que si pasa esos límites, se está portando mal y nos dará un disgusto, por lo que nos enfadaremos y probablemente se lleve un castigo. Es necesario que el pequeño sepa por qué es importante pedir perdón. Todavía no sabe ponerse en la piel del otro, por eso debemos enseñarle nosotros, por ejemplo, lo mal que lo pasa su hermanito pequeño cuando le pega: "mira cómo llora tu hermano, ¿te gustaría que te hiciesen a ti lo mismo?".

Trucos para ser un ejemplo para los niños y enseñar a pedir perdón

1. Cuando nuestro hijo obre mal, juzguemos el hecho, no su persona.

2. Muchos niños usan el "lo siento" para librarse de un castigo. Enséñale que pedir perdón no sirve de nada si luego se va a volver a actuar mal.

3. Es importante que aprenda a pedir perdón en su justa medida: que no se escabulla con un "yo no he sido" o "yo no tengo la culpa" si realmente la tiene, y enseñale a asumir las consecuencias.

4. Seamos un ejemplo para el niño: que nos vea disculparnos con naturalidad.

Perdonar es reparar el daño cometido

No sólo hay que reprenderle cuando actúa mal; lo más importante es que le ofrezcas la oportunidad de restablecer ese daño cometido, y que vaya viendo que sus actos tienen consecuencias y por lo tanto, se responsabilice de ellos.

Sin duda, nuestro hijo aprenderá muy bien el poder reconfortante del perdón si nos ve ejercerlo en casa. A los niños les duele especialmente el rechazo de los demás y, a estas edades, mucho más si ese rechazo proviene de nosotros, sus padres.

Si somos capaces de pedirle perdón cuando le riñamos sin motivo o cuando nos equivoquemos al echarle la culpa de algo, nuestro ejemplo le servirá para reforzar positivamente esta tendencia natural a la reconciliación.

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