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BRUXISMO: Por qué el estrés puede hacer que aprietes más los dientes

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Tras las vacaciones vuelven las exigencias, los cambios de horarios, la carga mental y las jornadas más prolongadas frente al ordenador. Todo ello puede aumentar el estrés, la ansiedad y la tensión emocional y favorecer el bruxismo, es decir, el apretamiento dental durante el día y una mayor tensión de la mandíbula.

¿Por qué aumenta el bruxismo con la vuelta al trabajo?

Aunque es cierto que el estrés no es la única causa del bruxismo, sí que es una de las que más contribuyen a este problema. Y estrés y trabajo… no es raro que vayan de la mano.

Pero en el ambiente laboral, no solo el estrés o la ansiedad pueden empeorar el bruxismo. Pasar largas horas delante del ordenador, mantener posturas fijas, realizar poca actividad física o dormir menos también puede incrementar la tensión facial, cervical y en los hombros.

Síntomas del bruxismo: señales de que puedes estar apretando los dientes

El bruxismo es más habitual de lo que puede parecer y muchas personas ni siquiera son conscientes de que aprietan los dientes, sobre todo si ocurre mientras duermen.

Las cifras tampoco son pequeñas: hasta un 30 % de la población puede experimentar en algún momento síntomas relacionados con trastornos temporomandibulares. Este tipo de problemas aparece con mayor frecuencia entre los 20 y los 50 años y afecta especialmente a las mujeres.

Entre las señales se encuentran: el dolor en los músculos de la cara, los dolores de cabeza matutinos y dientes sensibles o desgastados. Del mismo modo, el bruxismo puede ocasionar dolor en la mandíbula o delante del oído, molestias al masticar o dolor que puede llegar hasta la sien, el cuello o los hombros, entre otros síntomas.

Cómo reducir el bruxismo y la tensión mandibular durante el trabajo

Algunos cambios en los hábitos diarios pueden ayudar a reducir la tensión mandibular y controlar mejor el apretamiento de los dientes durante la jornada laboral. Entre estas recomendaciones, la Dra. Teresa Jorge, médico rehabilitador de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), aconseja hacer pausas breves durante el trabajo, evitar juntar los dientes cuando no se está comiendo y aprender a detectar cuándo estamos apretando la mandíbula.

También recomienda mantener habitualmente los dientes separados, los labios cerrados y la lengua apoyada en el paladar, además de hacer ejercicio, descansar adecuadamente y tratar de reducir el estrés.

Asimismo, aconseja evitar, en especial antes de dormir, el alcohol, la cafeína o el tabaco, para descansar mejor.

¿Cuándo consultar a un especialista por bruxismo?

La Dra. Jorge recomienda buscar ayuda profesional cuando el dolor se prolonga, dificulta abrir la boca o mover la mandíbula, aparecen bloqueos, hay dolores de cabeza frecuentes asociados a la mandíbula o aparecen molestias cervicales.

Consultar a tiempo puede ayudar a controlar las molestias antes de que se prolonguen y reducir el riesgo de problemas como el desgaste dental, las fracturas o los bloqueos de la mandíbula.

El bruxismo no se trata solo con una férula

Porque, si ya existe dolor, no basta con proteger los dientes.

El bruxismo va más allá de la boca. Para tratarlo hay que estudiar tanto mandíbula como musculatura cervical, postura, articulaciones y hábitos que mantienen el problema. Por eso mismo, el tratamiento puede incluir la modificación de hábitos, ejercicios específicos y terapia física mandibular y cervical.

Del mismo modo, se plantea un abordaje multidisciplinar, donde pueden participar diferentes tipos de especialistas como odontólogos, cirujanos maxilofaciales, fisioterapeutas o psicólogos.

Tratamientos para el bruxismo cuando existe dolor

Cuando el dolor persiste, algunos pacientes pueden necesitar tratamientos más específicos, como las infiltraciones de toxina botulínica tipo A para relajar los músculos de la mandíbula y reducir la fuerza de las contracciones. Por otro lado, también se hacen infiltraciones intraarticulares de ácido hialurónico en determinados pacientes.

La vuelta a la rutina puede hacer que algunas molestias mandibulares pasen a ser más evidentes. Prestar atención a cuándo apretamos los dientes, cuidar nuestros hábitos durante el trabajo y consultar si el dolor persiste puede ayudar a que el problema no interfiera en el día a día.


Para los buenos padres que quieren ser mejores padres.


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