El rechazo social: ¿qué nos da 'mala espina'?

El rechazo social
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Conoces a alguien y algo dentro de ti se remueve, no te encaja, hay algo de esa persona que no te gusta, no entiendes muy bien porque, pues la acabas de conocer y no sabes nada de ella, sin embargo, no puedes dejar de sentir esa corriente negativa que te invade y hace que nazca el rechazo social en ti. ¿Qué ocurre? ¿Por qué no me gusta si aun no sé nada de ella? ¿He de fiarme de esto que estoy sintiendo?

El rechazo social, ¿qué provoca este chispazo negativo?

Según estudios realizados por la Universidad de Toronto, el origen de este rechazo social hacia alguien que aún no conocemos está en la amígdala. En esta glándula es donde priman las emociones básicas y, por tanto, la responsable de las emociones que nos llevan a emitir juicios rápidos sobre las personas. Estos juicios no son razonables, sino que son automáticos e instintivos.

Esta área del cerebro nos ayuda a reaccionar ante los peligros de manera instantánea, y con ello garantiza nuestra supervivencia, además también nos ayuda recordar aquellas experiencias vividas que nos pusieron en peligro.

Cuando conocemos a alguien que nos produce rechazo social o nos da "mala espina" es porque la amígdala se ha puesto en funcionamiento y está recordándote algo que ya has vivido y que has catalogado como peligroso. Con esta reacción pretende ponerte a salvo de posibles situaciones que pueden ser dañinas o peligrosas para ti.

De esta forma, determinadas características de la persona como la forma de hablar, algún gesto, su tono de voz o sus rasgos pueden hacer que la amígdala se ponga en funcionamiento creando en ti esas sensaciones de rechazo social con el objetivo de que te protejas.

Cómo reaccionar ante el rechazo social

La próxima vez que te encuentres delante de alguien que te produce esa "mala espina" intenta no dejarte llevar por las señales de peligro que genera la amígdala, pon en práctica el autocontrol y busca una respuesta más racional a ese rechazo que sientes.

Para ello puede ayudarte pararte y pensar que es exactamente lo que no te gusta de esa persona, que es lo que está haciendo que salte la alarma y de esta manera poder interpretar las reacciones de una forma más coherente y poder relacionarte de manera más beneficiosa.

Rocío Navarro. Psicóloga. Directora de Psicolari, psicología integral

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