Categorías:

Cinco maneras de mantener los catarros a raya fuera de casa

Tabla de contenidos

Con el frío y la vuelta a las clases, los virus hacen su agosto. Pero con algunos trucos sencillos, es más fácil evitar el contagio. Sin agobios. Si se contagian, los cuidamos, se curan y están más inmunizados.


Con la llegada del frío y la vuelta a las rutinas escolares y laborales, parece que los virus están esperando a la vuelta de la esquina. Para las familias activas que pasan mucho tiempo fuera de casa —entre el parque, el colegio y las actividades extraescolares—, evitar el contagio puede parecer una misión imposible. Sin embargo, no se trata de encerrarse, sino de blindar nuestro día a día con buenos hábitos.

Aquí te presentamos cinco estrategias clave para mantener a los virus a raya mientras disfrutáis de la vida exterior.

1. El kit de higiene «siempre a mano»

Cuando estamos fuera, no siempre tenemos un baño cerca. La higiene de manos es la barrera número uno contra la propagación de gérmenes.

  • Imprescindibles: Lleva siempre en el bolso o la mochila de los niños un gel hidroalcohólico y toallitas desinfectantes.
  • El truco: Acostumbra a los pequeños a «limpiarse las manos» justo después de bajar del autobús o salir de un centro comercial, y siempre antes de merendar en el parque.

2. Ventilación y espacios abiertos

Aunque el cuerpo pida refugiarse en lugares cerrados y con calefacción, estos son el caldo de cultivo ideal para los virus.

  • Prioriza el exterior: Siempre que el tiempo lo permita, es preferible jugar un rato en el parque que en un centro de bolas cerrado.
  • En interiores: Si estás en una cafetería o ludoteca, busca zonas cerca de ventanas o puertas donde circule mejor el aire.

3. No prestamos aquello que tocamos con los labios

Compartir es vivir, pero en temporada de catarros, compartir botellas de agua o cubiertos es comprar papeletas para el contagio.

  • Identificación: Etiqueta las botellas de agua de cada miembro de la familia con colores o pegatinas.
  • Educación: Enseña a los niños que, aunque dejen sus juguetes, la comida y la bebida son personales.

4. Ropa por capas (el método cebolla)

Los enfriamientos bruscos debilitan el sistema inmunitario, facilitando que los virus que ya están en nuestro cuerpo tomen ventaja.

  • Evita el sudor: Un niño que corre en el parque con un abrigo excesivo sudará; al detenerse, ese sudor se enfría. Vestir por capas permite adaptar la temperatura corporal al nivel de actividad de cada momento.

5. Fomentar el estornudo «estilo ninja»

Fuera de casa es donde más contacto tenemos con superficies comunes (barandillas, botones de ascensor).

  • El codo es la clave: Enseña a toda la familia a toser o estornudar en la flexura del codo, no en las manos.1 Esto evita que luego depositen los virus en cualquier objeto que toquen.

¿Ya es tarde? Consejos para tratar los primeros síntomas

A veces, a pesar de los esfuerzos, el «moquillo» aparece. Si notas que tú o tus hijos empezáis con estornudos frecuentes, picor de garganta o cansancio inusual, actúa rápido:

  1. Hidratación constante: El agua y los caldos ayudan a mantener las mucosas hidratadas y a fluidificar el moco, facilitando su expulsión.
  2. Lavados nasales: No esperes a que la nariz esté taponada. Un lavado con suero fisiológico o agua de mar al llegar a casa ayuda a arrastrar virus y alérgenos recolectados durante el día.
  3. Descanso prioritario: Si aparecen los primeros síntomas, cancela los planes extra y prioriza una cena temprana y más horas de sueño. El cuerpo necesita energía para combatir la infección.
  4. Humedad en el ambiente: Si el ambiente en casa es seco debido a la calefacción, un humidificador o un cuenco con agua sobre el radiador ayudará a calmar la irritación de garganta durante la noche.

Mantener la calma y seguir estos pasos puede marcar la diferencia entre un resfriado leve de dos días y una semana entera de pañuelos y malestar.

Otros artículos interesantes