Año nuevo, propósitos nuevos. Además de los clásicos «comer menos» y «hacer más ejercicio», podemos pensar en otros que nos ayuden a llenar de valores la educación de nuestros hijos.
Porque al final se aprende con el ejemplo: entre todos definimos la manera de ser de nuestra familia.
Y también con la perseverancia: porque aunque fallemos una y otra vez, nunca desesperamos y volvemos a intentarlo con igual energía.
Que este año 2026 se note que nuestra familia se esfuerza cada día por hacer un hogar aún más alegre, más luminoso, más bello, más hogar.
¿Cuáles son tus propósitos? Compártelos con nosotros porque seguro que nos ayudan a mejorar.
1 Este año vamos a ser más amables unos con otros.
Porque no cuesta nada y se gana mucho: en calidad de vida, en comunicación, en gestión de las emociones, en generosidad, en empatía, en respeto, en hacer familia.
2 Nos organizamos mejor para no ir siempre con prisas.
El estrés genera muchas tensiones dentro de la familia. A veces no podemos evitarlo y es sobrevenido, pero otras se puede evitar con un poco de orden.
3 Estamos más atentos a lo que necesitan los demás.
Porque la generosidad y la empatía empiezan por el prójimo próximo que es el que vive en casa y así construímos ese ‘nosotros’ en el que cada uno importa.
4 Aceptamos de buen grado cuando toca esforzarse más.
Hay veces que en la familia hay que echar una mano, que hay que ayudar a alguien en concreto y ceder nosotros. Ese aprendizaje es el mejor ejemplo de solidaridad.
5 Creamos entre todos un hogar alegre y agradable.
La alegría de las familias, esa luz que desprenden tantos hogares, no se fabrica de manera artificial, sino que se construye con los pequeños detalles de la vida cotidiana.
6 No nos tomamos las cosas como algo personal: calma.
Porque a veces un malentendido envenena las relaciones cuando en realidad todo era más sencillo. Mucho diálogo y mucha comprensión.
7 Damos las gracias hasta por lo que damos por hecho.
Porque así saben que nos importan, que somos conscientes de que se están esforzando por nosotros, que valoramos ese detalle que nos están regalando.
8 Pedimos las cosas ‘por favor’ para valorarlas.
Porque si somos agradecidos, disfrutamos dos veces de la vida, por lo que recibimos y porque nos damos cuenta de que es un don que alguien nos brinda.
9 Nos disculpamos cuando nos hemos equivocado.
La vida es un comenzar y recomenzar, un examen de conciencia y un propósito de enmienda en el que no nos cansamos de volver a intentarlo con más cariño.
10 Hablamos más, escuchamos más, respetamos más.
Que nuestra familia sea sinónimo de alegría alrededor de esa mesa común en la que compartimos lo bueno y lo menos bueno desde el amor.
Un buen regalo para este año: el calendario de Tina Walls

Un calendario para toda la familia que te ayudará a organizar el tiempo y además, podréis rezar con los dibujos de Tina Walls.
María Solano Altaba
Directora de Hacer Familia
Profesora Universidad CEU San Pablo