La sensibilidad en bebés es un síntoma de altruismo en la vida adulta

Una manera de predecir el futuro de los más pequeños.
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La Real Academia de Lengua Española define el altruismo como la "diligencia en procurar el bien ajeno aun a costa del propio". Si bien es fácil conocer el significado, cabe preguntarse, ¿qué define a una persona con esta virtud? ¿Qué cualidades posee? ¿Se nace o se hace altruista?

Si bien es imposible definir cómo será una persona en su futuro, y muchos son los factores que influyen en el desarrollo de su forma de ser, hay algunas pistas que pueden adelantar información sobre cómo será alguien en su etapa adulta. Un ejemplo es el estudio realizado por la Universidad de Virginia en donde se relaciona la sensibilidad en bebés con un mayor altruismo en la madurez.

Reconocimiento de los sentimientos

Entre las muchas cualidades que definen a una persona altruista está la capacidad de ayudar a un desconocido. Otras investigaciones han relacionado esta cualidad con una mayor sensibilidad al entender que estos individuos son capaces de reconocer la necesidad en otros y de este modo poder brindarles una solución a sus problemas.

Para comprobar si esta relación también ocurría en los bebés, los investigadores analizaron la actividad de los ojos con el fin de comprobar la reacción de bebés de siete meses ante un rostro temeroso. Hacia los 14 meses los autores de este trabajo recopilaron nuevos datos basándose en la presencia, o no, de comportamientos altruistas en los niños.

Los investigadores determinaron que a los 7 meses los niños más sensibles eran capaces de comprender el miedo en el rostro de otras personas, sin embargo no reconocían la alegría o el enfado en aquellos que los rodeaban. Unos resultados que sugieren que el desarrollo de este rasgo de la personalidad tiene mucho que ver con la capacidad de respuesta a las muestras de sentimientos emitidos por otros.

Tobias Grossmann, autor principal de esta investigación, sugiere que estos resultados confirman los estudios antes mencionados. "Este estudio proporciona nuevos conocimientos sobre la naturaleza del altruismo humano al descubrir sus orígenes evolutivos y cerebrales".

Trabajar en la empatía

Como se ha dicho, el altruismo está muy relacionado con la capacidad de saber qué está sintiendo la otra persona. Una virtud en la que tiene mucho que ver la empatía, estas son algunas claves para potenciar esta habilidad:

- Respeto por los demás. Nunca llueve a gusto de todos, entender que otros también tienen distintas formas de ver la vida igual de válidas ayudará a comprender cómo se sienten los demás.

- Trata a los demás como te gustaría que te tratasen. ¿A quién no le gusta un abrazo cuando se siente mal? Recordar el trato que se desearía tener en los momentos tristes, ayudara a actuar según las circunstancias.

- Nunca ser egoísta. No hay que esperar nada a cambio, ayudar a que el resto de personas esté bien tendrá un valioso premio: crear un ambiente de tranquilidad.

Damián Montero

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