La violencia doméstica: cuando las víctimas son los niños

La violencia doméstica y los niños
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La Organización Mundial de la Salud, engloba la violencia de género o violencia doméstica como una forma de maltrato infantil, en cuanto a que la vivencia de dicha violencia, el desarrollo en un clima violento supone un daño emocional y psíquico que puede ser considerado maltrato. En nuestro país la ley de protección a la infancia, incluye la violencia doméstica como situación ante la que debemos intervenir para proteger a los niños. Es fundamental, por lo tanto, dar apoyo a los niños y niñas víctimas de la violencia doméstica.

La violencia doméstica es una cruel realidad que tiene graves consecuencias. La violencia, conocida también como violencia de género, es una enfermedad grave de las sociedades actuales, que abarca muchas víctimas, la mujer y los niños son las principales, pero también lo es la sociedad en su conjunto.

Además, la violencia doméstica puede y, de hecho suele afectar a los niños y niñas, aun cuando no reciban los golpes o los insultos de manera directa sobre su persona, están recibiendo golpes indirectamente en su interior, golpes que afectan a su desarrollo y a su futuro. La mal llamada violencia de género, porque el género es una creación artificial, sólo las palabras tienen género, o violencia doméstica es un tipo de violencia contra las familias, y también contra los niños y niñas.

La violencia doméstica y el maltrato en la pareja

La violencia doméstica hace referencia al maltrato en la pareja como la forma más común de violencia sobre la mujer, así como a otras formas de violencia. La violencia doméstica  es un delito silencioso, que se oculta tras un amor que no es tal, que se esconde tras un amor que no es más que necesidad de reafirmarse, de subir la autoestima. El amor que supone que uno de los dos se rebaje ante el otro, que uno de los dos pertenezca al otro como un objeto. El amor que supone dejar de ser uno mismo y entrar en un ciclo de violencia, no es amor y tiene graves consecuencias.

El enmascarado comienzo de la violencia doméstica

La violencia doméstica o violencia de género empieza de manera sutil, casi de un modo imperceptible, con pequeños gestos o palabras de los cuales se duda si son considerados como violencia o no. De esta manera el maltratador comienza a crear una red con la que poco a poco atrapa a la víctima dejándola sin autoestima, sin recursos, aislándola, haciéndola sentir culpable, generando una falsa dependencia  y generando pánico. Todo ello se justifica con el amor que el maltratador dice sentir. Todas estas características juntas condenan a la víctima no solo al maltrato, sino también al silencio.

Los niños y la violencia doméstica

La violencia de género o doméstica se agrava todavía más, en cuanto a la existencia de otras víctimas silenciosas, que observan y sufren el maltrato en tanto que sufren daño emocional. Estas víctimas son los niños y niñas testigos de la violencia doméstica.

La infancia es la época de desarrollo, de crecimiento y de madurez, es la etapa donde se asientan las bases de cosas tan importantes como la personalidad, la autoestima, los valores, etc. Un acto de violencia, tiene repercusiones negativas en cualquier etapa de la vida, pero estás consecuencias se intensifican en la niñez, ya que estamos ante personas en desarrollo, que no disponen de estrategias de gestión emocional, ni de razonamiento para afrontar la situación. La violencia doméstica puede marcarles para siempre.

Consecuencias de la violencia doméstica en los niños y niñas

Vivir en un ambiente familiar violento, donde el miedo y la ira conviven y bailan siguiendo el silencioso compás de los golpes, tiene importantes repercusiones en el desarrollo de los niños y niñas.

-   Los modelos que observan no son los más adecuados.
-   Pueden sentirse culpables, lo que les creará una gran carga de la que difícilmente se pueden librar.
-   Desarrollan un patrón de apego inseguro e inestable que afectará a sus futuras relaciones.
-   Aprenden que lo normal en una relación es lo que están viendo en casa.
-   No saben identificar lo que sienten, ni tampoco canalizarlo.
-   Comienzan a desarrollar creencias que les permiten aportar un sentido a lo que viven. Estas creencias suelen ser disfuncionales y poco realistas.
-   Aparecen emociones contradictorias, desde el amor, el odio, el miedo, el cariño, la culpa que son difíciles de gestionar.

¿Cómo actuar con los niños y niñas víctimas de la violencia doméstica?

1.   Habla con ellos y explícales, sin mentirles, pero con suavidad y evitando ciertos matices la situación. Ayúdales a comprenderlo, es importante que den un sentido a lo ocurrido y no elaboren creencias irracionales.
2.   Trabaja con ellos sus emociones, es muy importante que puedan identificarlas y expresarlas de manera adecuada.
3.   Ofréceles modelos de familia no violentos, para ello recurre a familiares y amigos, explícales que eso es lo normal y lo sano.
4.   Indaga y analiza aquellos significados y comportamientos que pueden estar interiorizando, es muy importante evitar una interiorización de la violencia ya que tenderán a imitarla.
5.   Consulta con un profesional.

Celia Rodríguez Ruiz. Psicóloga clínica sanitaria. Especialista en pedagogía y psicología infantojuvenil. Directora de Educa y Aprende. Autora de la colección Estimular los Procesos de lectura y escritura.

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