Actualizado 13/02/2022 17:56

Cómo preparar nuestro hogar para el segundo hijo

Así se debe preparar el hogar para la llegada del segundo hijo.
Así se debe preparar el hogar para la llegada del segundo hijo. - ISTOCK

La noticia de que llega un nuevo hijo es sinónimo de alegría, pero también supone que todo el hogar debe prepararse para este miembro, La experiencia de la primera paternidad puede hacer pensar a los padres que lo tienen todo controlado, pero hay nuevas reglas que se deben tener en cuenta. Por ejemplo, el hermano mayor debe anticiparse, también, a esta nueva situación.

Tal y como explican desde el Hospital Sant Joan de Déu, en Barcelona, traer al mundo a un segundo hijo conlleva que los padres tienen que prepararse para el cuidado de dos niños, todo un reto. No queda otra, toca ser consciente de los cambios que se avecinan y a empezar a organizarse en todos los sentidos, lo que también implica al mayor de los hermanos.

¿Cómo afecta un segundo hijo a los padres?

La llegada de un nuevo bebé afectará a los padres de formas muy distintas. En el caso de la madre es probable que se sienta dolorida y cansada después del parto, en especial su ha habido complicaciones. Alimentar al bebé puede hacerse cuesta arriba, en especial si hay que sacrificar horas de sueño para amamantar al pequeño. Estas sensaciones se suelen superar pasadas unas semanas del alumbramiento.

No está de más pedir ayuda a familiares, como los abuelos, para que echen una mano en casa. Y es que no hay que olvidarse del hermano mayor, al fin y al cabo, un niño que precisa de cuidados y atención. En el caso de los padres deben asumir más responsabilidades en el funcionamiento del hogar, en especial en lo que concierne al primer hijo.

Cómo ayudar a que el hermano mayor acepte su papel

Se recomienda que los padres no empiecen con los grandes cambios en la vida de los hijos mayores. Por ejemplo, en el caso de que se encuentre en la edad correspondiente, no es aconsejable comenzar con la transición del pañal al balo, o del biberón al vaso. En estos momentos es posible que los niños presenten sentimientos que no pueden verbalizar y presenten conductas regresivas.

A partir de los tres años pueden manifestar sus sentimientos poniendo a prueba la paciencia de sus padres portándose mal, al tiempo que tienen rabietas o se niegan a hablar. Aunque dichos problemas suelen ser transitorios. Los padres deben enfatizar la importancia del papel del hermano mayor y animar al primer hijo a participar en todos los preparativos para la llegada del nuevo miembro.

Una buena idea es compartir con él las diversas formas en las que podrá ayudar a cuidar al bebé. No hay que olvidar el tiempo que se debe pasar con el hermano mayor, leyéndole, ayudándole con sus tareas y reflexionando sobre lo que está sucediendo en la familia y asegurándose de que este se sigue manteniendo querido y no ignorado por el más pequeño de la casa.

Damián Montero

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