Aumenta el uso de aplicaciones espía entre los más jóvenes

Los smartphones traen consigo un nuevo tipo de acoso
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La violencia de género es un problema que vemos a menudo en la sociedad actual. Un asunto que no solo se manifiesta a través de ataques físicos, sino que también mediante la desconfianza, falta de respeto, menosprecio y otras formas que componen agresiones psicológicas.

Una de las respuestas a este problema se encuentra en la educación de las futuras generaciones. Sin embargo parece que los jóvenes no comprenden la violencia que no es física, esa que se basa en la desconfianza y el menosprecio. Así lo alertan desde el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, organismo que alerta del creciente uso de aplicaciones espía en los adolescentes para saber qué uso dan sus parejas a sus smartphones.

Compartir contraseñas: prueba de amor

Este organismo alerta del problema que ha supuesto la llegada de los smartphones a la vida de los adolescentes. El componente de privacidad que supone la existencia de contraseñas para acceder a estos dispositivos es una fuente de celos ya que en muchas ocasiones el hecho de no conocer estos datos hace que los adolescentes piensen que sus parejas ocultan algo.

De este modo, el hecho de compartir contraseñas con las parejas entre los más jóvenes se ve como una prueba de amor y de confianza hacia la otra persona cuando en realidad lo que se está haciendo es renunciar a una parte de la privacidad. Otras de estas "muestras de cariño" se ven a través de los adolescentes que exigen mirar sus mensajes e historial de llamadas.

Aplicaciones espía: aumenta el uso entre los jóvenes

Sin embargo esta falta de confianza producida por los smartphones ha dado un paso más según este organismo. Ahora muchos adolescentes instalan aplicaciones espía en los móviles de sus parejas que les envían información en tiempo real sobre el uso que hacen de sus dispositivos móviles. Lo cual hace que en muchas ocasiones los jóvenes se encuentran con recriminaciones sin saber muy bien de dónde vienen.

Un claro caso de violación de la intimidad que desde el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género aseguran crece cada día más tras ver el aumento de estos casos en los juzgados. Situaciones donde un adolescente acusa a su expareja de haber usado esta aplicación para acceder a información íntima sin su consentimiento. Lo peor de todo es que estas herramientas no dejan rastro alguno que indique a la víctima que la portan en su smartphone.

Las agresiones digitales

Este organismo que aunque todos los adolescentes rechazan la violencia física, esta nueva modalidad de agresiones digitales no se concibe como tales. Por ello es necesario realizar una labor de educación relacionada con el uso de nuevas tecnologías para evitar la expansión de estos casos.

Lo primero es explicar a los adolescentes que el móvil debe emplearse como herramienta de comunicación o consulta web aprovechando sus ventajas de conexión de internet. Nunca como un método para espiar la privacidad de su pareja, acto que por otro supone la violación de uno de los derechos fundamentales de cada persona.

Conseguir que los hijos hagan un uso responsable de sus smarphones es una de las misiones que deben asumir los padres a la hora de facilitar uno de estos dispositivos a sus hijos.

Damián Montero

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