Cómo celebrar la Primera Comunión de los niños

La celebración de la Comunión de los niños
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Lo más importante a tener en cuenta es que la Primera Comunión no es una boda. Una boda tiene también su carácter social y, por eso, se celebra más. La Eucaristía es el sacramento más importante, pero su celebración es más sencilla porque se limita al ámbito familiar y porque se ha demostrado que no por tirar la casa por la ventana se celebra mejor.

Palabras y expresiones como presupuesto, lista de proveedores, financiación a plazos o posponer la Comunión hasta que pase la crisis, no se deben pronunciar. Una vez más, a la hora de plantearnos cómo celebrar la Primera Comunión de los niños se vuelve a dar la siguiente paradoja: cuanto mayor sea el despliegue de medios materiales, más se empobrecerá su significado espiritual.

Tampoco debemos olvidar que los niños han adquirido un protagonismo inusual en los últimos tiempos, cosa que no les beneficia en absoluto. La vida no gira en torno a ellos; si el "cuando seas padre comerás huevos" funcionó con nosotros ¿a qué viene ahora privarles de tan exquisita educación?

La celebración de la Primera Comunión de los niños

1. Los invitados. La celebración de la Primera Comunión de los niños debe ser eminentemente familiar, algún amigo del comulgante se puede invitar, pero pocos.

2. El lugar. Tras unos años turbulentos, vuelve la antigua costumbre de celebrar la Primera Comunión en la casa propia. Esto es lo que resulta más elegante, sin duda alguna, para un evento que tiene mucho de familiar y poco de multitudinario.
- Hay que perder el miedo a que te destrocen la casa, vivimos en el S.XXI no en el tiempo de los cromañones. Las casas vividas son las mejores.
- Los salones parroquiales y el cuarto de la comunidad solo se usarán en caso de piso minúsculo, en cuyo caso nos esforzaremos para que la puesta en escena sea lo más acogedora posible, procurando que todo el mundo tenga asiento, y las mesas manteles y algún detalle floral que contrarreste la posible austeridad del habitáculo.

3. El convite. En los ultimas temporadas se han visto opciones más asequibles que el catering de canapé; en el caso de almuerzo, muchas madres prefieren hacer un buffet con primero y segundo porque complica menos. En el caso de meriendas ya hay alternativas como el chocolate con churros o la merienda estilo inglés.
El éxito de la celebración no radica en el caviar de beluga, ni en tener a todos bien alimentados, ni en las sorpresas que nadie se espera, sino en el marco de la celebración. Cuando uno se siente a gusto no solo la conversación es mejor, es que además un austero sándwich de jamón york te sabe a gloria.

Marina Echánove. Estilista y escritora
Autora del libro Tu estilo. Las claves de la elegancia, la feminidad y la distinción, de Editorial Palabra

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