Ejercicio de relajación paso a paso para jóvenes estresados

Ejercicio para relajarte y olvidarte del estrés
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Cuando nos sentimos nerviosos y la sensación de ansiedad nos invade, nada mejor que recurrir a un método de relajación para calmarnos, liberar tensiones y eliminar el estrés. Los ejercicios de respiración como técnica de relajación ayudan mucho. Aprende el paso a paso de la relajación a través de la respiración.

El método de relajación, propiamente dicho, empieza aquí. Ahora, concentraremos la atención en los músculos de la frente, tomándonos un tiempo para irlos relajando progresivamente.

Dejaremos que esa sensación se extienda por todos los músculos de alrededor de los ojos. Las cejas se desfruncen; los párpados están cerrados, cubriendo los ojos como pesadas cortinas de terciopelo. Los músculos de las mejillas se relajan; las mandíbulas se aflojan y, por efecto de la relajación, los labios se entreabren. Si respiramos por la boca, sentiremos el aliento, el aire fresco que penetra y el aire caliente que sale. En este momento, toda la cara está relajada, todo el rostro distendido, suelto, liso como una máscara.

La sensación agradable de relajación se extiende a los músculos de la nuca y del cuello, que se relajan a su vez. Podemos esbozar unos lentos movimientos de rotación para apreciar mejor las sensaciones de relajación, que se propagan ahora lentamente por los músculos de los hombros y a lo largo de los brazos. Los músculos de los brazos se relajan y, después, los de los antebrazos, y la sensación se extiende por las palmas de las manos, hasta la punta de los dedos. De hecho, si movemos la punta de los dedos, notaremos mejor aún la bienestar que se ha instalado en ellos.

Ahora, sentiremos cómo se relajan los músculos de la espalda, los que están en contacto con el respaldo del asiento y los demás. Desde lo alto de la espalda hasta la zona lumbar, sentiremos esta sensación de alivio que se instala por todas partes, bienhechora, relajante. Dejaremos que toda esta ola de relajación se extienda por los músculos de las nalgas, que están en contacto con el asiento. Y dejaremos que se extiendan por los músculos de las piernas hacia los pies. Los músculos del talón, de la planta de los pies y de la base de los dedos se relajan a su vez.

Una imagen de calma

En este momento, todo el cuerpo está relajado, desde lo alto de la frente hasta la punta de los dedos de los pies. Estamos totalmente tranquilos, relajados, distendidos, y la respiración es sosegada, tranquila, serena. Para disfrutar plenamente de esta deliciosa relajación, de esta calma bienhechora, de esta tranquilidad sosegante, de esta serenidad radiante, vamos a imaginar un paisaje donde nos gustaría estar ahora, justo en este momento.

Puede tratarse de un lugar en la costa, en pleno verano, tranquilo y soleado, de un panorama de montañas nevadas, de un bosque adornado con los colores del otoño, de un verde paisaje campestre o de las umbrosas orillas de un lago. Nosotros elegimos, tomándonos nuestro tiempo para imaginar ese paisaje. Disfrutemos del lugar, impregnándose de él, de su ambiente, de su atmósfera, de su quietud, de su calor, de sus colores, de su música. La respiración es sosegada, tranquila, serena. Y sentiremos la relajación de la que disfrutamos.

La imagen de calma

Para la relajación podemos crear una imagen de calma, de absoluta calma, que puede incluir colores, sonidos, olores o sensaciones. Esta imagen aumenta la tranquilidad producida por la relajación. Y luego se puede utilizar fuera del método de la relajación, de manera autónoma, para provocar un estado de calma cuando lo necesitemos. Una técnica de relajación casi instantánea para calmar con urgencia un exceso de estrés y de irritación.

Todos poseemos, sin ser a veces plenamente conscientes, una imagen de calma. He aquí algunas, aunque puede ser una buena idea partir en busca de la propia:

- el desierto sahariano y sus dunas de arena rojiza;
- una costa verde con sus rocas y un faro al fondo;
- un camino forestal que bordea un lago de aguas tranquilas;
- un claro en el bosque, con grandes árboles y un manantial;
- una isla tropical, su agua azul turquesa y sus playas de arena fina y blanca;
- grandes pinos a la orilla del agua, flores y pájaros;
- una vieja casa de campo, el calor y los olores del verano;
- un jardín familiar...

Vuelta a lo habitual

Dentro de un instante, abriremos los ojos y recuperaremos el tono habitual. Pero antes, han de hacerse varias inspiraciones fuertes, frotando enérgicamente el rostro con las manos, apretando con firmeza los puños y estirando brazos y piernas para recobrar energía y tono. Luego, abriremos los ojos.

Esta sesión de relajación, dura de 15 a 20 minutos. El papel de la respiración con el vientre es imprescindible para el dominio de la relajación. Un bloqueo respiratorio o una respiración tensa constituye un obstáculo para una relajación de calidad. Usando esta técnica de modo habitual se puede llegar a controlar mejor el estrés y los sentimientos que nos invaden, de manera que podamos llevar una vida de relación plena y enriquecedora.

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