Actualizado 12/08/2021 17:30 CET

Los beneficios de la lactancia para la dentadura de tus hijos

Archivo - La dentadura del bebé también se beneficia de la lactancia materna.
Archivo - La dentadura del bebé también se beneficia de la lactancia materna. - ISTOCK - Archivo

La lactancia no es solo el primer alimento que reciben los niños y con el que adquieren todos los nutrientes que necesitan para su desarrollo. También les garantiza anticuerpos y les ayuda a prevenir diversas infecciones y otros problemas de salud. Por otro lado, la madre también reduce las posibilidades de desarrollar enfermedades y ayuda a crear y a desarrollar el vínculo con el recién nacido.

Incluso la dentadura de los bebés se ve beneficiada, aunque los dientes todavía no hayan aparecido. Un motivo más para apostar por la lactancia desde el primer momento para garantizar que el bebé empiece a verse favorecido por la leche materna tanto en el corto, como en el medio y largo plazo a nivel odontológico.

La lactancia mejora la mordida

Tal y como indica desde la American Dental Association, estudios como publicado en junio de 2015 en Pediatrics concluyó que los bebés amamantados exclusivamente durante seis meses son un 72% menos propensos a sufrir de dientes torcidos (maloclusión). Estos bebés son menos propensos a desarrollar mordidas abiertas, mordidas cruzadas y sobremordidas que los bebés que lactan menos de seis meses, o no lo hacen.

No hace falta destetar al bebé con sus dientes

Desde la Academia Americana de Pediatría recomienda la lactancia durante el primer año de vida del bebé; la Organización Mundial de la Salud también anima a las madres a hacerlo hasta los dos años. "En cuanto a la lactancia, cada niño es diferente, cada madre es diferente", dice la doctora Sahota, portavoz de la American Dental Association. "Debes dejar de amamantar cuando creas que es mejor para ti y para el bebé, pero no únicamente porque le hayan salido los dientes".

Reduce el riesgo de caries del biberón

Sahota indica que el riesgo de caries del biberón ocurre cuando se acuesta al bebé con un biberón, incluso con aquellos que contienen leche de fórmula, leche materna o zumos azucarados. Por ello, alimentar con leche materna es una gran alternativa para prevenir estos riesgos. Esto no quiere decir que no exista riesgo.

Por ello, tras dar el pecho se recomienda limpiar las encías del bebé con una gasa húmeda o una toallita a diario. Luego, se le debe cepillar los dientes dos veces al día tan pronto como salgan, usando pasta de dientes con fluor en una cantidad no mayor a un grano de arroz.

Los dientes de las madres

La doctora Sahota explica que las madres pueden descuidarse un poco tras dar a luz, dejando de lado rutinas como el lavado de los dientes. Dejar de cuidarlos puede llevar derivar en más enfermedades de las encías y caries. La prevención es crucial para las mujeres que han alumbrado, e incluso el simple hecho de compartir una cuchara puede transmitir bacterias a la boca del bebé. "Es muy importante hacer lo básico: Cepíllate dos veces al día, usa seda dental a diario. Visita a un dentista regularmente", explica la profesional. "Asegúrate que has prevenido la caries y no tienes caries para no transmitirla a tu bebé".

La Dra. Sahota dice que también el bruxismo es muy común en las mujeres. "Veo mucha más tensión muscular en el cuello y en la cabeza, lo que hace que nuestras mandíbulas estén un poco más tensas, lo que a su vez hace que rechinemos los dientes", explica. "Dificultad para dormir cuando estamos embarazadas, lo que puede causar que rechinemos los dientes un poco. Después del nacimiento, el estrés puede aumentar y también puede ser un problema".

Damián Montero

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