Los amigos imaginarios en la niñez

Amigos imaginarios
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Desde los 2 hasta los 7 años es muy común que nuevos amigos, seres extraordinarios o héroes invadan la vida de nuestros hijos. Estas criaturas imaginarias proceden del pensamiento mágico propio de esta edad, en el que realidad y fantasía suelen estar muy relacionadas. Pero no te preocupes, el trato con los amigos imaginarios es normal y ayudará a tu hijo a crecer y a desarrollar sus emociones y creatividad.

Dependiendo de la edad que tenga, nuestro hijo jugará de una manera o de otra. Cuando son muy pequeños se concentran en su cuerpo, descubriendo sensaciones, texturas, temperaturas y sonidos diferentes. Ellos mismos se convierten en el centro de su atención y no necesitan del intercambio, ni interacción con otros compañeros de juego.

Ventajas de tener un amigo imaginario

"Los amigos imaginarios favorecen la comunicación y nos hacen más sociales y creativos al alcanzar la edad adulta", llega a esta conclusión el psicolingüista australiano Evan Kidd, de la Universidad de La Trobe, en Melbourne.

Tras una encuesta realizada a 330 universitarios para averiguar si recordaban haber tenido un compañero irreal en su niñez, se reveló que los estudiantes que habían tenido este amigo imaginario mostraban mayor habilidad comunicativa, más empatía y más creatividad que el resto de sus compañeros.

Paralelamente a este estudio, junto con la Universidad de Manchester, se indagó sobre estas figuras en 44 niños entre tres y seis años, la mitad tenía amigos imaginarios. Se descubrió que aquellos que sí presentaban a este compañero fiel a su lado eran comunicadores más experimentados, con un vocabulario mucho más rico y más creativos que aquellos que no lo tenían.

Consejos para los padres ante el amigo imaginario

- Jamás le regañes por tener un amigo imaginario. Puedes herirle a tal punto que deje de hablar con su amigo delante de ti. No hay que ridiculizar al niño, ni decirle que miente.

- Lleva a tu hijo de forma continuada a jugar con otros niños, y con sus padres.

- No permitas que los amigos imaginarios se lleven todas las culpas de sus actos. Hazle comprender que hacer las cosas mal tiene unas consecuencias que debe de asumir.

- Ayuda al niño a desarrollar actividades de juego con participación y que no pase demasiadas horas frente al televisor con actividad pasiva.

- Ofréceles elementos que desarrollen su creatividad, como la plastilina, los lápices de colores, hojas de papel, rompecabezas, etc.

Cuándo debemos preocuparnos de los amigos imaginarios

Si el amigo imaginario no interviene en las tareas ni actividades diarias del pequeño, no es motivo de preocupación. En cambio, si el niño se ha vuelto retraído, ha adquirido un comportamiento agresivo, no realiza sus deberes o mandados, deberás buscar ayuda y apoyo de un especialista. Por lo general, no hay que alarmarse. Del mismo modo que llegan los amigos imaginarios, se van y desaparecen con el tiempo.

Noelia de Santiago Monteserín

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