Cómo enseñar a los niños educación en la mesa

Cómo enseñar educación en la mesa
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La firmeza es la clave fundamental para que un niño vea que tiene que acabar comiendo porque es necesario para su desarrollo y que, además, tiene que aprender a comer lo que se le ofrece. Siempre hay que asegurarse que el niño se encuentra en un estado de salud óptimo y, por tanto, que sus protestas o quejas sólo responden a que no le apetece, no quiere o no le gusta.

Cómo aplicar firmeza cuando el niño no quiere comer

1. La firmeza está en hacerle ver que si no come lo que se le da no tiene otras posibilidades y que, tarde o temprano, tendrá que llegar a hacerlo. En estos momentos es cuando nos encontramos con un conflicto que suele desgastar bastante. Ellos tienen mucha fuerza y van a intentar ganar por todos los medios. Debemos estar preparados incluso para que se queden sin comer, sabiendo que será temporal y que les ayudará a que adquieran hábitos positivos de cara al futuro.

2. Todo esto hay que realizarlo centrándonos exclusivamente en la comida. No debemos dejar de valorar actitudes buenas que hayan tenido porque no hayan comido. Es importante no mezclar los temas ni los objetivos que estamos trabajando por muy enfadados o cansados que estemos. La comida es la comida, y todo lo demás tenemos que seguir valorándolo y trabajándolo de manera independiente.

3. Hay que saber pedir ayuda. Si nos encontramos en una situación extrema en la que podamos sentir que nos está superando, hay que saber delegar o pedir ayuda. En muchas ocasiones, puede ser que la pareja no esté tan desgastada, tan saturada o tenga más paciencia para poder asumirlo. En otras ocasiones, puede ocurrir incluso que sea conveniente pedir ayuda a un profesional de la educación. Los colegios también pueden ofrecer una asesoría individualizada analizando las pautas que se hayan podido llevar a cabo y asesorando sobre nuevas metodologías para conseguir desarrollar en los hijos esos buenos hábitos. A pesar de ser un trabajo costoso, se puede llegar a conseguir muy buenos resultados siempre y cuando seamos constantes y mantengamos la firmeza como base de la metodología.

¿Inapetencia o intolerancia a los alimentos?

Las intolerancias suelen ir asociadas a conductas de rechazo hacia la comida al igual que los caprichos. La diferencia está en que una intolerancia suele, además, tener consecuencias físicas como pueden ser vómitos, hinchazón de tripa... Si esto es así es fácil detectarlo. El problema está en que algunas veces estas reacciones físicas no aparecen y se producen dolores internos que el niño no sabe transmitir y, por lo tanto, nosotros tampoco detectar. Por eso, es importante tener siempre una valoración médica ante aquellos casos que nos cueste, de manera especial, introducir la comida. Una vez descartada esta opción podemos tener la tranquilidad de que el resto de situaciones están provocadas por un "no quiero" del niño por lo que ahí nuestras normas tienen que estar presentes y trabajar de manera constante y firme.

Trucos con la comida que debemos evitar

Ante las situaciones desesperantes en las que el niño no quiere comer, se suele recurrir a trucos que facilitan la situación pero que no son del todo educativos, puesto que el niño tiene que aprender a comer por sí solo como una actividad aislada. Muchos de estos trucos son:

- comer con la televisión encendida
- jugar mientras come 
- engañarle con el yogur...

Pero no hay que olvidar que el objetivo no es solo que coma, sino que aprendan a comer con educación y a comportarse en el acto social y familiar que pueda suponer la comida. Tienen que aprender a comer de manera consciente. Estos trucos les despistan, pero no son conscientes de lo que están haciendo. Además, mientras comen, pueden hacer otras cosas como puede ser hablar, comunicarse o disfrutar de la comida, por eso no deben estar despistados. Cuando empiezan a ser un poco mayores tienen que saber controlar lo que comen.

Pautas para hacer de la comida un momento agradable para los niños

Siempre hay algunas pautas que nos pueden facilitar que la comida sea un momento que les pueda resultar más agradable o motivante para el niño:

- Introduce los alimentos poco a poco, no todos a la vez. El niño necesita su tiempo para asimilar los nuevos sabores.

- Si te ve disfrutar con los alimentos, seguramente esto le motive a probarlos.

- No llenes el plato del niño hasta arriba ni pretendamos que coma cantidades propias de un adulto. Su estómago es pequeño y la comida que le demos tendrá que ir en su proporción. Si le ofrecemos cantidades pequeñas, podrá lograr el objetivo de terminar el plato, y ello le motivará.

- Ofrece la comida sin forzar y tomemos con naturalidad el momento de la comida, para que no lo identifique con una situación conflictiva que le produce rechazo.

- Aprovecha la comida para prestarnos atención unos a otros, nos escuchemos, nos comuniquemos y disfrutemos los unos de los otros. Aprovechemos para asentar hábitos de buena educación como dar las gracias o pedir las cosas por favor.

Conchita Requero
Asesora: María Campo. Directora Centros Educativos Kimba.

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