Internet, una de las claves para la felicidad por los jóvenes

Cada vez más jóvenes no saben vivir sin su móvil
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Ser feliz es algo importante para el buen desarrollo de las personas, aunque no es precisamente algo fácil de conseguir. Encontrar ese punto de salud emocional es algo que hay que trabajar día tras día y en lo que entran muchos factores. Este concepto es subjetivo y para abrir la puerta que esconde este sentimiento existen varias llaves.

Hay quienes creen que para ser feliz es necesario poseer determinados bienes. Por ejemplo las nuevas generaciones relacionan su bienestar emocional con el hecho de tener o no conexión a internet. Así aparece reflejado en los datos del informe PISA 2015 en el que también se han recogido las valoraciones de los más jóvenes sobre su estado anímico.

Falta de internet: ansiedad

Conectarse a internet es visto por los jóvenes en España como un requerimiento básico para alcanzar la felicidad. Siete de cada diez estudiantes afirman que en caso de no tener acceso a la red, se sentirían realmente mal y experimentarían una gran ansiedad. Muestra de la importancia que tiene el mundo web para estas generaciones es el tiempo que dedican al universo virtual.

Según estos datos, por norma general un joven pasa cerca de tres horas al día conectado a internet, un tiempo que se incrementa los sábados y domingos hasta sobrepasar las tres horas y media. También existen los "usuarios extremos", aquellos que dedican seis horas cada jornada a la red, estos jóvenes componen un 22% del total de los entrevistados en este estudio.

Esta situación de dependencia emocional respecto a internet provoca que los jóvenes vean alterado su nivel académico. El tiempo que dedican los estudiantes a la red hace que sus notas bajen y muestra de ello es cómo los "usuarios extremos" en España consiguieron una calificación 35 puntos por debajo en las pruebas de Ciencias en el informe PISA 2015.

Menor integración en clase

Los datos de este estudio también revelan que los jóvenes que mayor uso de internet realizan, se integran peor en el entorno escolar. Estos adolescentes suelen participar menos en clase, llegan más tarde a sus centros y suelen tener un alto índice de absentismo escolar. ¿La solución? Conseguir romper la relación internet- felicidad y hacer entender que existen otras formas de obtener el bienestar emocional.

El deporte, salir con los amigos, esforzarse por cumplir las metas marcadas, participar en actividades extraescolares que favorezcan su desarrollo personal. Todos estos puntos deben ser los que marquen la felicidad de los estudiantes, y no su conexión a internet. El acceso a la red debe ser expuesto como una herramienta para acceder a información y otros servicios, pero nunca como algo para obtener la estabilidad emocional.

La relación felicidad- internet puede ser entendida si se tiene en cuenta que la red en ocasiones es el único elemento socializador que poseen los jóvenes. Pero esta concepción es falsa, así se afirmó en el 38 Congreso de Asociaciones de Padres de Alumnos de los colegios de Fomento de Centros de Enseñanza. En este evento se destacó que "800 contactos en redes sociales no son 800 amigos reales".

El flujo de mensajes que se transfiere en estas plataformas es abismal y puede dar la impresión de estar hablando con una alta cantidad de personas. Desde pequeños hay que enseñar el valor de la verdadera amistad, esa que sí puede tener la llave para la felicidad. Este vínculo pasa por pasar tiempo con personas reales y no virtuales.

Damián Montero

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