Actualizado 19/06/2022 16:59

Juego e imaginación en niños, cómo integrarlos en su desarrollo

El juego que potencia la imaginación es muy importante en el desarrollo de los más pequeños.
El juego que potencia la imaginación es muy importante en el desarrollo de los más pequeños. - ISTOCK

Para jugar no solo se necesitan juguetes. También es necesario que los más pequeños de la casa hagan uso de su imaginación, sean capaces de transportarse, a través de su mente, a otros mundos. Desde pensar que son los reyes de un universo mágico, hasta que crean que son deportistas de élite, así como grandes chefs capaces de cocinar los platos más suculentos.

Y es que, tal y como explican desde la Fundación Nemours, los padres son, a menudo, testigos de pequeñas representaciones en las que se da rienda suelta a la imaginación, ese valor que, como se ha dicho, es tan importante en el juego. Por ello, nunca está de más ser cómplices en este sentido. De esta forma, no solo se conseguirá que los hijos disfruten más de estas actividades, sino que puedan valerse de este valor tan importante.

El mundo para un niño

Durante la infancia los niños todavía no están preparados para comprender el mundo que los rodea. Para poder llenar estos huecos, crean sus propias explicaciones imaginativas sobre el funcionamiento de las cosas. A llegar a la etapa preescolar los hijos ya cuentan con una serie de conocimientos que son combinados con la imaginación de la que ya empiezan a ser conscientes.

Es a partir de la edad preescolar cuando surge el juego simbólico y los niños asumen nuevos roles (superhéroes, deportistas, e incluso padres). Una oportunidad para empezar a aprender a superar diferentes obstáculos, a partir de la adquisición de habilidades como el autocontrol al enfrentarse a situaciones relacionadas con el rol que asumen durante estas actividades.

Incentivar el juego imaginativo

Como cualquier valor, el juego imaginativo puede desarrollarse en la mente del niño. Si bien serán los hijos quienes lleven a cabo estas actividades, estos son algunos consejos con los que los padres pueden alentarlo:

- Seguirles la corriente. No hay que sacarlos de ese mundo de fantasía, siempre que no existan peligros para el niño. Si los hijos creen que son cocineros y están haciendo ricos platos, los padres serán los mejores comensales.

- Elegir juguetes como bloques que requieran de imaginación para poder disfrutar de ellos. Unas cuantas figuras de madera pueden ayudar a que los más pequeños piensen en su ciudad ideal.

- Limitar los juguetes electrónicos. Si bien no hay que restringir el acceso de los niños a las nuevas tecnologías, dadas las ventajas que tienen los conocimientos sobre nuevas tecnologías, es siempre mejor un juguete con el que potenciar la imaginación.

- Leer a los hijos. Hay que aprovechar la lectura para que los niños impulsen su imaginación y recreen, en sus mentes, los universos que se les está mostrando a través de los cuentos. Incluso se les puede preguntar cómo creen que hablan los distintos personajes.

Cuando la imaginación madura

A medida que los niños crecen dejan de lado jugar con la imaginación y salen de estos mundos de imaginación. La corteza prefrontal hace nuevas conexiones para procesar nuevos pensamientos. Por eso los hijos empiezan a comprender mejor cómo funciona el mundo, y no necesita llenar esos huecos.

Al alcanzar los seis años empiezan a darse cuenta de que algunas cosas que creen son irracionales. En estos momentos se entra en la "edad de la razón" y es el momento en el que los niños comienzan a formar su conciencia, a diferenciar lo que está bien de lo que está mal. De esta manera, las respuestas se basan en evidencias reales y no en la fantasía de su imaginación.

Damián Montero

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