Actualizado 22/06/2020 8:59:43 +00:00 CET

Trampas, cuando la competitividad lleva a saltarse las normas

Trampas en niños, una señal de una insana competitivad.
Trampas en niños, una señal de una insana competitivad. - ISTOCK

Sacar lo mejor de uno mismo, descubrir talentos ocultos, retarse y conseguir el mejor de los resultados. Estos son algunos de los resultados positivos que la sana competitividad trae a los más pequeños. Sin embargo, ¿qué sucede cuando los niños se dejan llevar por el ansia de ganar? Es decir, cuando entienden que deben obtener la victoria a cualquier precio, incluso aunque esto conlleve técnicas poco éticas.

Es aquí en donde aparecen las trampas. Una práctica que poco tiene de positivo a la hora de instaurar una sana competitividad entre los más pequeños de la casa. Porque el objetivo no debe ser solo ganar, hay que entender los valores más honorables de este tipo de encuentros en donde cada uno debe mostrar su faceta más reluciente. Para este fin, desde la Academia Americana de Pediatría se proponen varios consejos.

Trampas: perder no es malo

En muchos contextos de su desarrollo los más pequeños reciben un mensaje: perder es malo, deben salir victoriosos de cada competición. Pareciera que cualquier peaje a pagar por obtener la victoria es válido. En muchos casos estos comportamientos pueden ser descubiertos con tan solo observarlo en juegos rutinarios como, por ejemplo, una partida a las cartas o cualquier otra actividad lúdica.

Si se identifica una de estas situaciones en las que los hijos hacen trampas, hay que tener en cuenta una serie de fatores como, por ejemplo, el grado de presión que reciben o sus sentimientos sobre "hacer las cosas bien". En muchos casos estas actitudes responden a una forma de enfrentar actividades que no saben manejar y, por ello, tienden a encontrar otras vías.

Si los padres u otras personas en su vida siempre presionan al niño para conseguir la excelencia, sin dar lecciones de ética, entonces hacer trampa puede convertirse casi en un mecanismo de autodefensa bajo la tensión de esta tremenda presión. Puede ser que sienta que no tiene otra opción que hacer trampa como medio para alcanzar el éxito. Por lo tanto, el final es mucho más importante que el proceso.

El ambiente familiar y las trampas

Los padres también deben considerar el ambiente familiar que se le proporciona a los hijos. ¿Las trampas están presentes en las rutinas diarias? Los valores que el niño aprecia cuando se desarrolla son los que irán marcando su visión de vida al alcanzar edades más avanzadas, como la adolescencia, etapa en donde las actividades competitivas son más comunes.

Para un niño de mediana edad, los padres necesitan identificar y tratar cualquier episodio en el que se hizo trampa para enseñarle lo bueno y lo malo. Por ejemplo, si lo atrapan haciendo trampa en la escuela, un fenómeno común, siéntese con él y discuta la seriedad de esta infracción. Hable sobre las clases de tensiones y presiones que pueda estar sintiendo, incluyendo sus propias expectativas para el éxito. El exceso de castigos para estas faltas rara vez es útil.

Damián Montero

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