Alergias alimentarias: lee las etiquetas

Alergias alimentarias: lee las etiquetas
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En España, entre un 5 y un 7 por ciento de niños menores de tres años y alrededor de 1,5% de la población general sufre alergia a algún alimento. El huevo, la leche de vaca, el pescado, las legumbres y los frutos secos son los alimentos que presentan más casos de alergias.

La alergia no es estática. De hecho, se puede empezar a sentir intolerancia o sensibilización a cualquier alimento con el tiempo, a cualquier edad, y además una persona puede ser alérgica a uno o más alimentos.

Una vez detectado el alimento que produce la alergía, es fundamental leer el etiquetado de los productos que compramos y conocer su origen, modo de conservación, los ingredientes y nutrientes. "De ahí la importancia de una regulación que nos ayude a comprender de forma sencilla y clara toda la información relativa a los alimentos que consumimos", apunta la Dra. Esther Ruíz-Chércoles, pediatra de la AEPap. "Y además, es importante que esta regulación obligue a los productores a cumplir unos requisitos de etiquetado y ofrecer toda la información necesaria al consumidor", comenta.

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El etiquetado de los alimentos

El etiquetado nutricional debe garantizar que los alérgenos estén indicados con la referencia clara al nombre del ingrediente alergénico que figura en el reglamento de información al consumidor. "Por ejemplo, "tofu" debe aparecer como soja o pasta de tahine como sésamo. Si hay varios ingredientes o coadyuvantes en el alimento que proceden de un único alérgeno, entonces el etiquetado tiene que destacar claramente cada ingrediente o coadyuvante afectado. Por ejemplo: leche desnatada en polvo, suero de leche...", indica la experta.

A pesar de que los consumidores pueden presentar sensibilidad a otros productos, la normativa sólo exige destacar 14 alérgenos en la lista de ingredientes de la etiqueta: cereales con gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, leche, frutos con cáscara, apio, mostaza, sésamo, dióxido de azufre y sulfitos, altramuces y moluscos.

Por otro lado, la Dra. Ruiz-Chércoles comenta que "una alimentación equilibrada debe contener entre el 50 y el 60 por ciento del total de las calorías en forma de hidratos de carbono. Para una dieta sana, la ingesta de azúcar no debe superar más de 90-120 gramos los adultos y 85 gramos los niños en total al día". Además, los expertos recuerdan que hay que moderar el consumo del azúcar de mesa y de los alimentos dulces.

Para los pediatras es importante que la población aprenda a diferenciar la información objetiva nutricional de lo que es publicidad dentro de un anuncio. La información nutricional de un alimento se refiere a su valor energético y determinados nutrientes: grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal. "Para poder decir que un producto es de bajo valor energético no puede tener más de 40 Kcal/100 g en sólido, o más de 20 Kcal/100 ml, si es líquido", detalla la especialista.

Marina Berrio

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