La concentración y atención de los niños
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La concentración y atención de los niños

La concentración y atención de los niños
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Si el niño no rinde y las horas pasan sin que vuelva la hoja, lo más probable es que le falte un buen estímulo o que esté desorientado sobre lo que tiene que hacer, y no que su coeficiente de inteligencia sea inferior al que le corresponde.
Algunos padres se desesperan ante estas situaciones, pero existen opciones más productivas para motivar la concentración y atención de los niños.

Para empezar, si un niño no rinde en sus horas de estudio, ¿no será porque no lee bien?, ¿o porque no entiende?, ¿sabe realmente qué es lo que le han pedido en el colegio que haga?... Para incrementar la concentración y la atención de los niños, nada más rápido y eficaz que sentarnos diez minutos con el niño antes de que se enfrente a sus tareas y preguntarle qué le han puesto hoy como tarea y si sabe cómo hacerla. Satisfechas sus dudas, déjale sólo y acude si te llama.

Cómo crear un ambiente de estudio

Es lógico que un niño vea los deberes como un engorro, pero se le puede ayudar para que se aplique en ellos y se sienta satisfecho por el esfuerzo. ¿Cómo?
1.   Disponer una habitación para que pueda concentrarse convenientemente. Su propio dormitorio servirá siempre que ningún hermano esté jugando a su lado.
2.   No debe haber ruidos. Sería realmente cruel obligar a un niño a estudiar mientras escucha música de fondo, la televisión o una fiesta.
3.   Dale la merienda antes de que se siente a hacer los deberes. Los estómagos vacíos no son buenos amigos de los cuadernos.
4.   No le dejes abandonado. Es muy probable que requiera pronto alguna indicación o unas palabras de ánimo, y necesita que alguien esté disponible. No es bueno que se le atosigue, pero si agradecerá alguna oportuna y aislada visita de vez en cuando para preguntarle cómo va.

Ritmo de trabajo infantil

Para que el niño no se quede pensando las musarañas, será preciso forzar un poco su actividad, de modo que alcance un ritmo aceptable de trabajo. Una fórmula para lograrlo son los topes, poner pequeñas metas dentro de los deberes de cada día, ya sea en una materia concreta o en alguna lección algo más complicada. Una vez que el niño tenga bien claro lo que debe hacer y cómo, se sentirá capaz de aceptar estos retos y disfrutar superándolos día a día.
Otra ayuda fundamental y que os agradecerá mucho en el futuro es que le ayudéis a hacer esquemas de las lecciones. Esta tarea le permitirá ordenar los conocimientos en su memoria y asimilarlos con mayor facilidad.

Horario de estudio para los niños

También es importante que tenga un horario fijo: merienda, un poco de charla, estudio y cena, que no le permita remolonear y dejar las cosa "para luego". El "después", cuando hay deberes, no existe. Su horario debe estar integrado en el de la familia: mientras él trabaja, sus hermanos también estudian y mamá hace sus cosas.
Pero si es positivo que sea consciente de que hay un momento para cada cosa, también hay que hacerle entender que las tareas no se deben dejar por la mitad. Hay que acabarlas. Una vez terminadas, no estará de más que prestéis atención a lo que ha estudiado, si se lo sabe bien, qué le ha gustado más, dónde ha encontrado las mayores dificultades, y que reconozcáis su esfuerzo y sus pequeños éxitos. El niño se sentirá halagado y animado por vuestro interés hacia sus cosas, y tendrá más motivos para acabar bien y a su hora las tareas.

Trucos para la concentración y la atención

- No permitas que el niño vea sus deberes como una pesada carga sin sentido. Hacedle ver que son su responsabilidad, y que su esfuerzo será provechoso.
- Ponle pequeñas metas a tu hijo cada día, para ayudarle a que se esfuerce por superarse y él mismo se anime con sus pequeñas victorias.
- Procura que el ambiente en casa no enturbie nunca el estudio de tu hijo. Hay que respetar su trabajo.
- Evita que los hermanos pequeños armen jaleo mientras el escolar hace sus deberes. Este se sentirá apoyado, y los demás aprenderán el hábito de respetar el trabajo de todos.
- No agobies al niño con la constante pregunta: "¿Has hecho todos los deberes?" y cambiarla por otra bien distinta: "¿Me enseñas lo que has hecho hoy?".
- Las comparaciones siempre son odiosas. Evítalas entre hijos, primos o vecinos. Lo importante es que el niño sepa lo que debe hacer para lograr buenas notas.
- Habla con los profesores de tu hijo para saber si se retrasa en alguna asignatura y haz hincapié en ella.
- Si el niño no rinde, averigua si le falta motivación y si sabe realmente cuáles son sus tareas.
- Invita a tu hijo a apuntar sus dudas a medida que estudia. Algunas podréis resolverlas en casa, pero las otras pueden preguntarlas al profesor, de modo que sienta que colabora en las clases.

Ana Aznar

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