Lectoescritura: ¿cuándo deberían empezar a leer?

A qué edad deberían empezar a leer
A qué edad deberían empezar a leer - ISTOCK - Archivo

Cada vez son más las voces que predican el temprano aprendizaje de los más pequeños en lo que a la lectura se refiere. Si bien es cierto que no conviene meterles prisa, a estas edades se muestran mucho más receptivos hacia la lectoescritura para enseñarles los códigos verbales y escritos de manera creativa y eficaz.

Cuando se trata de menores y hablamos de sus ritmos de aprendizaje no podemos olvidar que respetar los plazos de cada uno de ellos es fundamental, al igual que lo es la motivación y el carácter lúdico de las enseñanzas dirigidas hacia un fin real y necesario para ellos.

Esta duda siempre ronda por nuestras mentes y encuentra su razón máxima en el hecho de que en otros países, como Reino Unido o Finlandia, pioneros en educación, no comienzan a trabajar la competencia en lectoescritura hasta el inicio de Primaria con seis años. De hecho no hay estudios científicos firmes que aseguren que comenzar más temprano con esta labor ofrezca mejores resultados.

Comenzar a leer: cuándo y a qué edad

Siempre escuchamos que una persona, en su edad infantil, debe jugar y experimentar, ya que esto le ayudará a comprender cuál es su situación en la sociedad, conocer su entorno y contar con mejores relaciones sociales. Nadie se atreve a negar esto, pero también habría que tener en cuenta que nuestra sociedad está basada en códigos verbales y escritos.

Entonces, ¿esto quiere decir que deben aprender a leer lo antes posible? Para poder dar respuesta a esta pregunta debemos tener muy en cuenta el momento en el que nuestros niños se encuentran en esta edad. Como nos cuenta Jean Piaget -el famoso psicólogo por sus estudios sobre la infancia y sus teorías sobre el desarrollo de la inteligencia- el niño de entre dos y seis años se halla en el estadio preoperacional. En este periodo, los niños desarrollan su capacidad para imaginar y representar cosas, aunque no las vean; de esta forma su lenguaje iría poco a poco enriqueciéndose.

Pero, aún son demasiado pequeños para conocer tanto vocabulario como realidades existen, por lo que su imaginación quedaría acotada y es por esto por lo que podríamos considerar beneficioso ir poco a poco ahondando en la lectura, ya que por medio de esta se construye vocabulario, y aumentan a su vez su conocimiento, capacidad de expresión y capacidad de reflexión.

No hay que olvidar tampoco que el cerebro en estas edades, como nos dicen los neurólogos, tiene gran plasticidad y flexibilidad, mayor que a edades más avanzadas. Esto explica la rapidez con la que llegan a aprender, ya que, hasta los 6 años, las conexiones neuronales que se producen -que son las que generan conocimiento- son más rápidas y eficaces.

Todo ello nos hace pensar que, comenzar a trabajar la competencia lectoescritora desde pequeños no sea tan descabellado. Ahora la cuestión sería plantearnos cómo deberíamos enfocar este nuevo reto.

Los métodos de lectoescritura para los niños

Las metodologías de lectoescritura más tradicionales nos hablan de enseñar a leer de forma silábica o fonética, pero hay nuevas formas de hacerlo que tratan de asociar grafías con imágenes.

Hay nuevas formas de enseñar a leer de forma divertida y nada monótona.

Esta última, permite asociar las letras a sonidos e imágenes, por ejemplo, la letra 'ese' se representaría por una serpiente. A su vez, los profesores enseñan a nuestros alumnos un gesto, que vinculan a esa letra y así los niños consiguen aprenderlas y, poco a poco, a leer de una forma muy divertida y nada monótona.

Claro está que, si todo ello se hiciera sin ningún significado ni objetivo para el niño, no sería una tarea motivante y podría transmitir esa sensación de agobio e intranquilidad, más propia del mundo de los adultos, lo que podría causar un bloqueo del menor. Por ello, debemos partir siempre del mundo conocido por el niño y desde ahí, ir expandiéndonos poco a poco y siguiendo sus ritmos hasta que, sin darse cuenta, pueda ir asociando letras con sonidos y movimientos que le hagan crear nuevas palabras y darse cuenta de que ya lee.

¿Esto quiere decir que hay que hacerles sentir en la obligación de que deben comenzar a aprender a leer con cinco años y para los siete ser maestros de la lectura? No, ni mucho menos, porque aunque el cerebro de todos va pasando por las mismas fases, es normal que cada uno lleve su ritmo de maduració y lo debemos respetar para que no se produzca un colapso. Es comprensible, por ello, que haya niños que comiencen a leer antes que otros o que lo hagan mejor, pero esto no nos debería llevar a ser herméticos respecto a la edad justa en la que deberían saber leer perfectamente, pues los estudios que existen hasta el momento son solo orientativos.

Podemos concluir que sí que podríamos comenzar a trabajar la lectoescritura desde Infantil, pero siempre de un modo lúdico y cercano, respetando los ritmos de cada uno; sin agobios ni exigencias férreas, y estando en todo momento alerta de la evolución de cada uno de los niños. Esto, además, ayudará a que los niños vayan ganando la autonomía y confianza necesaria para desenvolverse, de una forma gradual, en un mundo en el que los códigos escritos tienen mucha presencia.

Eider Alonso. Coordinadora Primaria de NClic

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