5 consejos para no perder la paciencia con nuestros hijos

5 Consejos Para Tener Más Paciencia Con Nuestros Hijos
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Ser pacientes con nuestros hijos no significa que les dejemos pasar las malas acciones. En estos casos, no debemos exagerar los hechos, sino corregirles con justicia y enseñándoles a arreglar el daño infligido. Y es que hay que destacar que educar con paciencia no está reñido con la exigencia. Al revés, la exigencia con cariño es la clave para no perder la paciencia con los hijos, y tan perjudicial resulta la permisividad como la irritabilidad.

Serenidad, firmeza, control y saber esperar son dosis requeridas en grandes cantidades por los padres de familia para encaminar a sus hijos y no perder la paciencia. Ser papá o mamá no es tarea sencilla y menos en un mundo en constante movimiento en el que se realizan muchas actividades, lo que puede llevar a perder el control.

El cariño, la clave para educar con paciencia

Para el psicólogo Gonzalo Jiménez, "es importante que los padres recuerden que los niños no pueden ser tratados como adultos que lo saben todo. Para no perder la paciencia, cuando hablas con tu hijo o le exiges debes tener presente que tiene pocos años, que aún no tiene claro lo que es vivir en sociedad, las normas, y que su forma de asimilar es diferente".

Bajo estas precisiones enfatiza que para no perder los nervios ni la paciencia, "cuando de educar hijos se trata, es conveniente proceder en forma calmada, autodominarse, reflexionar, propiciar el diálogo y cargarse de mucha, pero mucha paciencia".

Los padres debemos poseer paciencia para que nuestra labor educativa salga bien, y debemos ejercerla a través del cariño. Mediante el carino, obtendremos la luz necesaria para descubrir los cambios pequeños que día a día se producen a medida que los niños avanzan en su desarrollo. Nuestros hijos va aprendiendo poco a poco, y en lugar de pasar estos avances por alto, lo mejor es que les felicitemos por sus pequeños avances: ya se sabe atar los cordones, vestirse él solo, etc.

5 consejos para no perder la paciencia con nuestros hijos

1. Ante un berrinche de nuestro hijo, es normal que nos pongamos tensos y algo por dentro nos pida "guerra", pero no podemos ponernos a la misma altura que el niño y reaccionar con rabia. Nuestra agresividad probablemente excite a la suya. Es mejor dejarle que siga con la pataleta hasta que se calme y entonces, abrazarle una vez que esté calmado y decirle que queremos arreglar la situación.

2. Siempre que se te escape algún cachete injustificado, pídele perdón. No creas que pierdes la autoridad, sino todo lo contrario. Explícale por qué está mal lo que ha hecho, pero dile que le quieres mucho y abrázale.

3. Evita siempre comentarios despectivos o compararle con otros niños o con sus hermanos: "eres un desastre", "siempre haces todo mal", "eres malo", etc. Nuestro hijo no es malo. Sólo ha cometido un error sin darse cuenta. Es importante que no etiquetemos al niño, porque sería algo totalmente injusto (tengamos en cuenta que está aprendiendo) y esa apreciación por parte de los padres le puede herir.

4. Pregúntate de vez en cuando, cuántas veces al día le has dicho a tu hijo: "Qué bien has ordenado hoy María"; "Muy bien Juan, ayer no te levantaste cuando te fuiste a la cama" y compara con las veces que les has castigado por una acción mala. La balanza siempre tiene que superior hacia las veces que le hemos alabado por sus buenas acciones que por las veces que le hemos castigado.

5. Si tu hijo agarra una rabieta porque quiere algo que en sí es razonable -salir a dar un paseo, la merienda...- no cedáis en ese momento y afrontad el pataleo. Más tarde, cuando esté más calmado, decidle cómo tiene que pedir las cosas y dadle una segunda oportunidad. Si entonces lo pide bien, concededle el deseo. Así aprenderá por propia experiencia cómo debe pedir las cosas.

La importancia de la paciencia para educar 

La paciencia es la actitud que lleva al ser humano a poder soportar cualquier contratiempo y permite ver con claridad el origen de los problemas y la mejor manera de solucionarlos. Es una virtud que ayuda a enfrentar tranquilamente las tribulaciones y a aceptar con serenidad el dolor y las pruebas de la vida.

Por tanto, los padres como modelos de identidad para los hijos en los primeros estadios de vida dan la pauta en la resolución de cualquier situación. Si el adulto presenta una imagen de intranquilidad, intolerancia o inadecuado manejo de sus emociones, obtiene hijos con baja tolerancia a la frustración, con fácil reacción emocional y dificultad para solucionar.

Cómo ser paciente en la educación de los hijos

Tolerar los defectos de las personas sin faltar a la caridad, y poderles ayudar. Llegar al discernimiento y la reflexión, que nos ayudarán a ser pacientes, sin dejar de corregir en el momento indicado y oportuno. Esperar un tiempo, sonreír y dar una buena respuesta ante una impertinencia.

Aprender a esperar pacientemente es una virtud. Una de las características de la desesperación es que se ve todo negativo; el hombre paciente aprende a sobrellevar las dificultades. A través de la actitud interior, que se adopta ante las circunstancias externas, se puede alcanzar la felicidad.

Conchita Requero
Asesoramiento: Eusebio Ferrer. Licenciado en Ciencias de la Información y orientador familiar

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