Pedagogía blanca, cómo hacer que los niños se emponderen de su proceso educativo

La pedagogía blanca hace que los hijos se empoderen de su educación.
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Muchos son los estilos que existen para educar a los niños. Conocerlos para elegir el mejor y el que mejor se adecúe a las necesidades de los estudiantes es muy importante. Por ejemplo, el proyecto de pedagogía blanca que pretende acompañar a los menores en el desarrollo de sus capacidades con un detalle muy importante: ofrecerle las herramientas para potenciar estas destrezas.

De esta forma, la pedagogía blanca busca ofrecer a los padres la oportunidad de confiar en que los hijos puedan desarrollarse. La finalidad es que el niño se valga de su inteligencia para descubrir cómo utilizar las herramientas de aprendizaje y pueda utilizarlas para aprender de la mejor forma posible.

Educar en positivo

El primer paso de la pedagogía blanca es la de educar en positivo, desarrollar el aprendizaje teniendo en cuenta que todo niño posee su propio talento y ritmo a la hora de interiorizar conocimientos. El siguiente paso es conseguir que la curiosidad innata de todo estudiante pueda servir en su desarrollo.

Por ello, la pedagogía blanca para de la base de que todo niño tiene un enorme deseo de aprender y de conocer todo lo que le rodea. Este proceso puede torcerse si los padres utilizan el chantaje o no se valora de forma correcta los resultados. Por el contrario, si los progenitores hacen sentir a los más pequeños importantes y respetan sus gustos y talentos, se fomentará la autoconfianza y la plena conciencia de las destrezas propias.

En este punto se debe brindar a los más pequeños la oportunidad de manejar las herramientas de aprendizaje para que puedan utilizarlas según sus talentos y puedan conocer sus habilidades para llevarlas a un nuevo nivel. El último paso en la pedagogía blanca es el conseguir que el niño se anime a seguir aprendiendo y a no conformarse en su estado actual.

Decálogo de la pedagogía blanca

Para resumir, los responsables del proyecto de pedagogía blanca, proponen este decálogo con los puntos más importantes:

- Brindar un papel más activo a los niños en su educación para fomentar su creatividad y curiosidad.

- Contenidos flexibles y personalizados en torno a los talentos del niño.

- El juego como parte fundamental en la educación de los niños.

- Presencia del tiempo libre en el proceso de educación de los más pequeños.

- La flexibilidad y la personalización son la única forma de fomentar y asegurar un aprendizaje significativo.

- Aprender poniendo en práctica los conocimientos y debatiendo lo que se ha visto.

- Crear un clima de convivencia y respeto a la individualidad del resto.

- Evitar la presencia de castigos y apostar por herramientas de relfexión ante malos comportamientos.

- Respeto al ritmo de aprendizaje de los más pequeños.

- Respeto a las necesidades emocionales de los más pequeños.

Damián Montero

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