Actualizado 29/03/2021 16:50 CET

Pintura a su altura: ¿qué llama la atención de un cuadro a los niños?

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¿Qué te dicen los cuadros? - ISOCK 

Si los adultos hechos y derechos diferimos en ideas y en gustos ante determinadas obras de arte, la concepción que los más pequeños tienen de algunas pinturas no podría ser más opuesta a la nuestra. No nos apresuremos a llenarles la cabeza con la biografía del artista, el valor de los marcos o el número de pinceladas. Dejemos que los cuadros les inspiren historias propias que les hagan imaginar.

Si nos ponemos a pensarlo, en realidad nos encontramos rodeados de historias que pueden fascinar a los más pequeños. Las que ven en sus dibujos favoritos, las que leen en los cuentos antes de acostarse, y tal vez otras que no saben que están ahí, pero que se encierran dentro de un marco.

Lo que al principio puede ser una actividad que a los niños no les apetece demasiado como visitar un museo -al fin y al cabo los cuadros no están colgados pensando precisamente en su estatura-, puede estar sujeta a un cambio de tuerca si les motivamos para que se diviertan descifrando lo que significa para ellos una pintura.

En los cuadros de Sorolla pueden ver unos niños en la playa, unas vacaciones o un primer baño en el mar. Las Meninas de Velázquez, que tanto misterio alberga para los adultos, puede despertar una explicación completamente inesperada y creativa por parte de los más pequeños. Y con los retratos de reyes y reinas como el de Isabel la Católica, pueden imaginar toda la vida de la monarca o tal vez centrarse en lo cansado que debió ser estar tanto rato de pie mientras la pintaban.

Tell Me A Picture

Quentin Blake, un clásico de la ilustración británica y conocido por bosquejar a la Matilda escrita, se planteó que debía hallar un modo de que los niños, aficionados por naturaleza a los dibujos que les llaman como luces de neón, comparasen el mirar un cuadro con la experiencia del inicio de un viaje que culminase con la fascinación de estos por la pintura. Y así, con el tiempo, aprenderán a valorar las obras de arte que han encontrado cabida en las paredes de museos y galerías.

Por eso este famoso ilustrador llevó a cabo una exposición y publicó el libro, ambos con el mismo título, Tell Me A Picture, con el que mostraba a los padres cómo presentar un cuadro a los niños. La clave, según Blake, es librarles de la fama o el prestigio del artista para no estropear la inocencia con la que observan y juzgan las pinturas, sin pensar en los estilos de los trazos, periodos artísticos ni contexto de la obra. Porque sus ojos no acarrean ningún bagaje, de tal forma las reacciones que muestran mientras les ayudamos a descubrir las historias o las emociones que les producen los cuadros, serán propias.

Cuando son pequeños no les preocupa si una pieza es buena o mala, o si alcanza un precio bajo o alto en una subasta. Para ellos se trata del dibujo, de los colores, de la originalidad y de lo inesperado. De preguntarse qué historia les sugiere, a pesar de que no tenga nada que ver con la intención del artista.

¿Qué les llama la atención de un cuadro?

Primera etapa: entre los 5 y los 7 años los cuadros que más les gustan son aquellos que representan escenas que les resultan familiares, una casa, el mar, la naturaleza* También identifican las emociones más puras como la risa o el llanto y les atraen los colores vibrantes.

Segunda etapa: entre los 8 y los 10 años se comprende la fase en la que buscan por primera vez las historias. En caso de que les resulte difícil imaginar una a partir de la pintura, siempre les resultará interesante la del artista. Al no ser tan pequeños se quedan más tiempo observando la obra y les intriga ver reflejadas distintas épocas y el concepto del paso del tiempo.

Tercera etapa: entre los 11 y los 13 años es cuando realmente empiezan a interesarse por la vida del artista y el sentido de la obra. También les preocupa la técnica y los materiales empleados, así como el valor de la pieza artística.

Cuarta etapa: a partir de los 14 años. Son capaces de entender el contexto de la obra y les entusiasme poder generar vínculos de conocimiento entre las diferentes materias que han estudiado.

Ana Cemborain

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