Golpes en los dientes en los niños, qué hacer

Caída niño, golpe en los dientes
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El proceso de aprendizaje de los niños lleva consigo, en muchas ocasiones, que se dan muchos golpes. Aunque esto es natural, también es cierto que los padres nos preocupamos, especialmente cuando son pequeños y aún no tienen el reflejo de "protegerse" con las manos, lo que hace que los golpes en los dientes sean habituales.

Tal y como explican desde la Asociación Española de Pediatría, en torno al primer año de vida es cuando el bebé pasa de gatear a andar, y es el momento en el que las caídas son más habituales y, con ellas, los golpes en los dientes incisivos.

Asimismo, cuando son más grandes, los golpes también son habituales. A partir de los seis años los niños juegan a deportes más activos y con menos supervisión de adultos, por lo que también tienden a caerse con relativa normalidad, con el consiguiente golpe en los dientes que suele llevar acarreado.

¿Qué hago si mi hijo se da un golpe en los dientes, pero no se le cae ninguno?

Lo primero es tranquilizarnos a nosotros mismos y al pequeño para poder valorar el alcance de la situación: tenemos que mirar si a nuestro hijo se le mueve algún diente o le falta algún trozo de alguno: sólo tendremos que ir al dentista si sus dientes se mueven o si no muerde como antes.

En el caso en el que apreciemos que a nuestro pequeño le falta un trozo de diente, deberíamos buscar el fragmento y, si este es grande, guardarlo evitando que se deshidrate y acudir al dentista: si el trozo caído es pequeño el dentista pulirá el diente pero, si es grande, lo podrá pegar con unos adhesivos especiales.

¿Y si se le cae un diente en la caída?

En este caso, al igual que en el anterior, hay que mantener la calma. Es necesario buscar el diente y guardarlo bien: en leche o suero fisiológico, pero también puede ser en saliva si no tenemos acceso a leche o suero. Una vez lo tenemos, lo primordial es ir pronto al dentista y no tocar el diente (ni frotarlo ni rasparle la raíz).

Esto es así porque el dentista puede reimplantar el diente. Eso sí, en el caso de los dientes de leche no ocurre igual: el dentista no lo vuelve a implantar porque éste podría dañar el germen del diente permanente que está "creciendo" dentro de la mandíbula.

Golpes en el diente y pérdidas de consciencia

Como también recuerdan los pediatras, si el niño pierde la consciencia, tiene dolor de cabeza o se ha desorientado después del golpe, lo mejor es llevarlo al centro sanitario más cercano. También hay que actuar así si se observan deformaciones faciales, pues podrían estar indicando otras fracturas que no vemos.

Por otro lado, los expertos explican que muchas veces los traumatismos dentales de los bebés pasan desapercibidos hasta que los padres detectan cambios en la coloración del diente. Cuando pasa esto, lo importante es acudir al dentista infantil para que valore qué tratamiento se debe seguir.

Ángela R. Bonachera

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