Actualizado 03/12/2020 10:16 CET

La importancia de la inteligencia emocional para controlar las emociones

La ley del espejo y la importancia de los pensamientos positivos
La ley del espejo y la importancia de los pensamientos positivos - IEPP

Vivimos en una sociedad en la que nunca nos han enseñado inteligencia emocional en el colegio, en el seno de la familia o incluso en el trabajo. Pasamos nuestros días reaccionando impulsivamente ante aquellas adversidades que consideramos injustas porque no se ajustan a lo que nosotros queremos, pensamos o anhelamos.

Por tanto, creamos relaciones insatisfactorias con la pareja, con la familia, con los amigos o con los compañeros de trabajo. Todo esto ocasiona un vacío existencial que se oculta bajo la máscara de los antidepresivos y la continua necesidad de entretenimiento.

Es importante aprender inteligencia emocional para tener una vida plena y completamente satisfactoria. Hoy día, existen muchos cursos sobre inteligencia emocional, pero nosotros te recomendamos el curso certificado en inteligencia emocional que imparte el Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP).

¿Cuál es el origen de la inteligencia emocional?

Antes de empezar, es importante saber que la inteligencia emocional es la capacidad que tenemos todos los humanos de controlar y expresar nuestras emociones de manera asertiva. Tiene su origen en la mente, aunque al principio muchos pensemos que la mente solo está relacionada con la inteligencia o la memoria. En realidad, la mente tiene una amplitud enorme.

La zona del tronco encefálico controla nuestras funciones más básicas. Mientras que el neocórtex se encarga del racionamiento. Por tanto, siguiendo este orden, primero sentimos y luego pensamos. Por otro lado, la zona del cerebro donde se controlan las emociones es la amígdala.

Si se produce una separación o se ve afectada de alguna manera, ya no podremos analizar las emociones, hacer uso de momentos felices o traumáticos o incluso llorar. Por este motivo, las interpretaciones que nosotros hacemos de la realidad durante la infancia juegan un papel crucial en nuestra etapa como adultos.

Esto se debe a que, cuando somos niños, los recuerdos se guardan directamente en la amígdala, ya que son emociones que no están respaldadas por ningún razonamiento. Entonces, cuando somos adultos, muchos de estos recuerdos de la infancia surgen de manera imprevista ante algún acontecimiento y no los podemos evitar, aunque sepamos identificarlos. Por eso, se recomiendan terapias para sanar al niño interior que llevamos dentro.

¿Por qué es importante la inteligencia emocional?

El equilibrio de nuestras emociones es algo fundamental para nuestro día a día. Si no nos sentimos bien con nosotros mismos y tenemos problemas para controlar nuestras emociones e impulsos, por mucho que la razón nos pueda decir lo contrario, no podremos encontrar ese balance. Y es que vivimos en una sociedad donde la razón es más importante que las emociones.

Desde que somos niños nos han dicho que la inteligencia, vista como abundancia de conocimientos, es lo prioritario. Nos han puesto a competir con nuestros compañeros de clase, nos han quitado nuestra creatividad al imponernos a todos por igual un único modelo de pensamiento. Rara vez, el sistema educativo ha priorizado la inteligencia emocional.

Entonces, llegamos a la adolescencia y se produce nuestra primera crisis. No sabemos quiénes somos ni qué queremos hacer con nuestra vida, causando una gran insatisfacción. A los 18 años, nos metemos en una carrera universitaria porque es lo que toca y después entramos al mercado laboral y nos quedamos en un trabajo que no nos motiva deseando que llegue el viernes para 'desconectar'.

La ley del espejo y la importancia de los pensamientos positivos

Vivimos sin observar ni cuestionar nuestros sentimientos. Así que cuando algo de nuestra realidad no se ajusta al ideal que tenemos, reaccionamos sin saber cómo actuar o enfrentar nuestras emociones. A este hecho hay que añadir que los demás funcionan como un espejo que nos refleja nuestro propio mundo interior.
Por tanto, si no nos queremos a nosotros mismos y no confiamos en nosotros mismos, la realidad nos mostrará situaciones o personas que reflejarán todas las emociones que están en nuestro interior para aprender de ello. Ya lo decía el psicólogo Carl Gustav Jung: "Todo lo que no hacemos consciente, se manifiesta en nuestra vida como destino."

De ahí, la importancia del autoconocimiento, la introspección y la inteligencia emocional. Al fin y al cabo, se trata de fortalecer la unión que existe entre la razón y las emociones para tener una vida más plena. La mente es maravillosa, pero hay que saber utilizarla. Si nuestros pensamientos son negativos, la realidad se mostrará igual.

Si poco a poco vamos alimentando nuestra mente con pensamientos positivos, podremos cosechar frutos más satisfactorios. Para ello, es importante discernir cuándo estamos con el piloto automático y cuándo somos conscientes de nosotros mismos, de nuestras emociones, de nuestras luces y, por supuesto, también de nuestras sombras.

En definitiva, la certificación universitaria que ofrece IEPP en inteligencia emocional es muy útil para controlar los impulsos y mantener un estado de ánimo positivo. Gracias a este aprendizaje, mostraremos más empatía hacia los demás y no reaccionaremos impulsivamente ante situaciones que no se ajustan a la realidad que nosotros queremos. De esta forma, podremos crear vínculos afectivos mucho más satisfactorios con los que nos rodean.

Marina Berrio

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