La crisis de personalidad de los niños de 6 años

La crisis de los niños a los 6 años
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Los expertos aseguran que a los 6 años, los niños sufren una crisis, y que muy probablemente, será la misma que experimenten a los 12 y a los 40. Eso sí, nosotros los padres podemos contribuir a que la famosa "crisis de personalidad de los 6 años" no sea tan radical en la expresión de sus emociones y actitudes.

Así se manifiesta la crisis de personalidad de los niños de 6 años

Ante todo, conviene tener presentes tres ideas fundamentales: paciencia, exigencia y cariño. ¿Qué es lo que le pasa?  

-   Se revela para imponer su voluntad sobre la de los demás.
-   No acepta la autoridad.
-   Ríe y llora hasta perder el control.
-   No hay quien entienda sus salidas. Se comporta de forma caprichosa.
-   El niño se siente desorientado e incómodo, por eso reacciona de forma desproporcionada y casi siempre entre los dos extremos de los que sea.
-   No es reflexivo, las alternativas le abruman y es poco capaz de decidirse.
-   Su respuesta a casi cualquier exigencia será "no".
-   Actitud desafiante. No es un germen de una actitud negativa, y aunque moleste es un paso delante de su carácter. No lo perdamos de vista.
-   Los varones suelen pasar al estado de "no parar", crece el activismo.

Por qué surge la crisis de los 6 años y cómo tratar a los niños

Las reacciones propias de las crisis de madurez tienen su origen en el acelerado desarrollo de su sistema nervioso, ante el cual el niño reacciona con todo su cuerpo atravesando todo el espectro de emociones. Sus reacciones han de ser interpretadas como síntomas de su crecimiento, que tendremos que orientar adecuadamente.

Por esa razón, es mejor comprender su situación e intentar sufrir esa falta de seguridad ofreciéndole puntos de apoyo, rituales inalterables que se repitan cada día, como el beso de buenos días, recibirle con la merienda en la mesa, que nos vea en casa a las mismas horas...

Es imprescindible respetar su deseo de intimidad, aprovechar los momentos en los que quiere hablar, interesarle por la lectura y otras actividades que requieran concentración.

Sabrás que tu hijo ha terminado su crisis cuando notes un aquietamiento de su actitud. El niño se volverá más introvertido e indudablemente mucho más maduro cuanto mayor empeño, paciencia y cariño hayamos volcado en él durante los tiempos de crisis.

Ante la crisis de los 6 años, recuerda que...

1. Una forma de orientar el activismo propio de los 6 años por ejemplo es animarle a hacer deporte o practicar juegos que desarrollen sus músculos o su creatividad.

2. El castigo por sus berrinches es la peor solución, porque se revelará iracundo y puede perder el control. Es más eficaz la paciencia. Si tenemos que reñirle lo haremos con sinceridad y con calma. Y si no podemos porque los nervios nos pueden, te aconsejo que te vayas a tu cuarto, esperes el tiempo oportuno, y salgas con mejor ánimo.

Factores que agravan la crisis de los 6 años de los niños

Aunque esa inestabilidad es frecuente a los seis años, hay niños que no la sufren de manera tan drástica. En cambio, otros se revelan de una forma mucho más radical. Algunos factores que predisponen a que esta situación se agrave son los siguientes:

1.   En el niño: son de temperamento difícil, tienen inseguridad, baja autoestima, impulsividad, dificultades evolutivas. No hemos podido educar estos errores.

2.   En la familia: hay un continúo estrés familiar, un apego de vuestro hijo inseguro, falta de redes familiares, falta de tiempo de intimidad con sus padres, estilo educativo pesimista o miedoso, ansiedad.

3.   Con los amigos: rechazo de sus compañeros, amigos problemáticos.

4.   En el colegio: dificultad de ajuste al entorno escolar, bajo rendimiento académico, dificultades en el desempeño de actividades extra-académicas. Suele coincidir con el paso de Educación Infantil a Primaria y en ocasiones, con un cambio de colegio, de pabellón y estilo educativo. Pasan a ser los mayores de Infantil a los pequeños de primaria.

5.   Conexión familia-colegio: falta de este contacto, padres que no conocen los amigos de sus hijos, valores,  expectativas y aspiraciones en clara oposición al colegio y otros compañeros de clase.

Factores de protección frente a la crisis de los 6 años

En nuestra mano está contribuir, mediante la paciencia, el cariño, la explicación, y unas reglas determinadas a que nuestro hijo llegué a los seis años más "tranquilo".

1.   En el niño: temperamento fácil, buena  autoestima y disposición para  las relaciones sociales. Ausencia de dificultades evolutivas.

2.   En la familia: ambiente estructurado, apego seguro, buena red de poyo familiar,  tiempo de intimidad con los padres, muestras de cariño, equilibrio, padres optimistas y alegres, sentido del humor.

3.   Con los amigos: buenos amigos, estables y recíprocos, querido por sus compañeros.

4.   En el colegio: buen ajuste en el entorno escolar, buen rendimiento académico, buenas destrezas en alguna actividad extraescolar.

5.   Conexión  familia-colegio: la familia conoce y mantiene estrecha relación con los profesores y amigos de su hijo, sistema de valores parecido al colegio y al que predomina entre sus iguales.    

Consejos para pensar y actuar ante la crisis de los 6 años de los niños

-   Cumple un horario básico, unas rutinas marcadas. Esto le dará seguridad.

-   Aprovecha el momento de acostarle para enseñarle a reflexionar. Crear un hábito de confidencia resultará luego inestimable. Empieza contándole cosas tuyas. También es positivo que empiece a crear un interés por la lectura.

-   Intenta que pase más tiempo con su hermano mayor si lo tiene; que haga actividades con él. Dale responsabilidades frente a su hermano pequeño.

-   Sigue necesitando mucho afecto, que le colméis de besos y caricias. Si los rechaza alguna vez, respeta su intimidad y vuelve a intentarlo cuando no haya testigos.

En muchas ocasiones es difícil mantener tranquilo el ánimo. Te pone los nervios de punta y no logras  tener paciencia. Pero recuerda siempre, que la tensión y los gritos no llevan a ninguna parte. No te preocupes en ceder en lo que no sea esencial y no te dejes  llevar cuando se ponga inaguantable. Si se pone caprichosa/o, comienza a lloriquear o a desafiarte, déjale la norma muy clara, ignórale, canta una canción y no consientas que incumpla lo que le has obligado a hacer. Si se pone chillón, es mejor que le sientes en un rincón hasta que se tranquilice.

Maite Mijancos. Directora del Instituto Europeo de Estudios de la Educación.

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