Lesiones en niños, cómo evitar que afecten en su día a día

Cuando el niño se lesiona, hay que saber cómo llevar esta situación
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El deporte es muy necesario en la vida de los niños. Mantenerse activos es una obligación en la prevención de problemas de salud y para ello el fútbol, la natación, o el baloncesto son buenas opciones para luchar contra el sedentarismo y hacer la actividad física más atractiva para los niños.

Sin embargo, en la práctica deportiva es posible que suceda alguna lesión derivada de la falta de equipamiento deportivo o un mal calentamiento. Unas situaciones de bastante gravedad para los jóvenes ya que su día a día queda afectado por culpa de estos acontecimientos. Sin embargo, hay que saber cómo proceder para que estos incidentes afecten lo menos posible a la rutina de quienes los sufren.

Estar preparados

Siempre es recomendable que en el equipo o en el centro deportivo donde se desarrolla esta actividad deportiva haya un plan para tratar las lesiones. Desde un pequeño botiquín, hasta una persona encargada de revisar el estado en el que ha quedado el niño. Los accesos al recinto también deben ser fáciles para la entrada de una ambulancia en caso de que se requiera el traslado a un hospital.

También se debe revisar que estos botiquines estén completos y que no tengan carencias después de su uso. Actuar con celeridad será la diferencia entre una grave lesión o un caso en el que no haya que lamentar grandes desdichas. Comenzar el tratamiento o antes posible acortará los plazos de recuperación permitiendo la vuelta a la rutina lo antes posible.

El día a día del lesionado

El primer paso para el niño lesionado es adaptarse a su nueva situación. Saber que durante un tiempo tendrá que tomarse las cosas de otra forma y que habrá cosas que no pueda realizar, como por ejemplo practicar deporte. Sin embargo, otros asuntos como ir de compras, salir a dar un pequeño paseo sí que son posibles. Simplemente hay que aclimatarse a ello y tener siempre en cuenta que estos momentos no implican quedarse en casa guardando reposo, salvo que sea estrictamente necesario.

Será necesario conocer los límites del niño en estas situaciones. Por ejemplo, si la lesión es en la pierna, el pequeño no podrá jugar con sus amigos en actividades que requieran de un gran movimiento. Pero sí podrá pasarlo bien de otras muchas formas disfrutando de ejercicios que no supongan un gran movimiento.

En algunos casos, antes de que exista una recuperación al 100%, es posible regresar a la práctica del deporte portando equipamiento especial. Existe la posibilidad de que estos artículos causen alguna molestia a los niños que los usan. Pero deben acostumbrarse a realizar estas actividades de esta manera puesto que así estarán completamente seguros.

Damián Montero

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