Principales trastornos del sueño infantil: averigua por qué no duerme

Trastornos del sueño de los niños
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Muchos niños tienen problemas con el sueño. Para saber si el niño duerme lo necesario, los padres deben prestar atención a la calidad de su sueño y a los síntomas que pueden presentar durante el día.

Algunos de los síntomas que presentan los niños que no duermen por no descansar lo que necesitan son: levantarse con dolor de cabeza; les cuesta mucho despertar y quieren seguir durmiendo; les cuesta demasiado despejarse; presentan somnolencia diurna; se quedan dormidos en clases o durante trayectos cortos en el coche; presentan problemas de atención y de conducta en la escuela.

Cuando los niños presentan estos síntomas y además se muestran más nerviosos e irritados de lo normal, eso quiere decir que su sueño es insuficiente o que padecen de algún trastorno del sueño infantil y es preciso averiguar por qué no duerme. Suele resultar de gran ayuda buscar a un especialista para que os oriente para regular el sueño del niño.

Principales trastornos del sueño infantil

Estos son los principales trastornos del sueño infantil, que pueden ayudarte a identificar qué le pasa a tu hijo/a:

Sueño Inquieto. Se expresa por medio de reacciones aisladas o combinadas tales como saltos en la cama, vueltas, gritos, rechinar de dientes, facilidad para despertarse, dificultad para volverse a dormir y somniloquios (hablar dormido). En la primera infancia, obedecen generalmente al malestar físico producido por hambre, sed, la humedad del pañal o sábana, frío, calor y malestares digestivos. En los niños de cualquier edad, con patologías orgánicas como dificultades respiratorias, rinitis, prurito, procesos febriles, puede perturbarse la tranquilidad del sueño.

En niños entre 3 y 6 años pueden ser responsables de sueño intranquilo pautas de conducta muy exigentes, cambios de domicilio y escuela, conflictos familiares, miedos, pérdidas significativas (familiar, amistad, mascota) y otras.

Insomnio. Se considera insomnio cuando las horas de sueño son frecuentemente menores a las consideradas normales para su edad, y además va acompañado de inquietud, irritabilidad y malestar. El insomnio por hábitos incorrecto es la causa más frecuente. Se considera un niño con este trastorno cuando tiene dificultad para dormirse solo y son frecuentes los despertares nocturnos y la imposibilidad de volver a dormirse sin la ayuda de los padres. El tratamiento consiste en reeducar al niño. No hay que recurrir a somníferos ni tranquilizantes.

Terror Nocturno. Son diferentes a las pesadillas. El niño con terrores nocturnos (que suelen aparecer a primeras horas de la noche) gritará incontrolablemente y parecerá estar despierto, pero está confundido y no se podrá comunicar. Si está dormido, el intento de los padres de despertarlo es inútil. Puede acompañarse de aumento de frecuencia cardiaca y respiratoria, además de sudoración y por la mañana no recuerda el episodio.

Pesadillas. A diferencia de los terrores nocturnos, suele ser un sueño largo que aparece en el último tercio de la noche. Las pesadillas sin embargo, son más comunes durante la infancia. El niño se acuerda de las pesadillas, las cuales generalmente conllevan a un malestar. Afectan a las niñas con mayor frecuencia que a los niños. Estos sueños tienen que ver con situaciones generadoras de ansiedad reales o fantásticas (películas, relatos, cuentos). En las pesadillas, el niño se despierta algo confundido, llorando, pero reconoce a las personas que le rodean y suele calmarse con esta compañía. Al día siguiente es capaz de relatar su sueño.

Sonambulismo. Es cuando el niño se levanta dormido con los ojos abiertos y se conduce como un autómata. Después de deambular durante algunos minutos, el sonámbulo vuelve a la cama o dócilmente se deja llevar, y al día siguiente no recuerda nada. Los diversos estudios no han demostrado psicopatología verdadera, sólo niveles de ansiedad. Su frecuencia es baja y por lo general no se presente en menores de 6 años. Se debe consultar al médico si el niño sufre este trastorno.Bruxismo: Consiste en el rechinar de dientes durante el sueño. No es sinónimo de presencia de parásitos (lombrices). En ocasiones hay que consultar a un ortodoncista para que evite el desgaste de las piezas dentales.

Síndrome de apnea obstructiva del sueño. Las características de los niños con apneas (pausas respiratorias prolongadas) obstructivas del sueño son:

- Pausas en su respiración
- Ronquidos intensos
- Respiración con la boca abierta
- Actividad intensa de músculos del tórax y diafragma para respirar. (El pecho se hunde)

Es muy común la presencia de amigdalas y vegetaciones aumentadas de tamaño. Es un problema grave que requiere estudio en una Unidad de Sueño. Siempre que se sospeche esta situación se debe consultar al pediatra, siendo recomendable grabar en vídeo el sueño del niño. El tratamiento suele ser quirúrgico (extirpación de amigdalas y vegetaciones).

Consejos para papás con niños que no duermen

- Debemos diferenciar entre un insomnio por malos hábitos y los terrores nocturnos. En el primer caso, no debemos encaprichar al niño con sus exigencias (agua, querer dormir con nosotros, llorar etc...). Le podemos encender una lucecita y dejar por la noche un vaso de agua. Sin embargo, si se levanta con los síntomas de los terrores nocturnos debemos tranquilizarle y abrazarle, y enseguida cogerá de nueva el sueño.

- No le digas que las pesadillas no son reales. Tampoco decirles que fue "solo un sueño". Lo que si podemos hacer es explicarles lo que es un sueño y que todos lo tenemos.

- Siempre que el sueño del niño/a interfiera las actividades de la familia debe consultarse al pediatra pero los motivos que más frecuentemente generan consulta son: necesita más de treinta minutos para quedarse dormido desde que se le acuesta y tiene continuos despertares nocturnos reclamando la presencia de los padres. Debemos entonces reeducar a nuestro hijo a que tenga un sueño ordenado.

Volver a reeducar para conciliar el sueño

Quizás estés en el caso que tu hijo/a tiene 3 o 4 años y que nunca ha cogido el hábito de irse a la cama a su hora, que se despierta por la noche todos los días...Tienes que volver a reeducar a tu hijo a que consiga un orden en el sueño.

Conseguirlo no es tarea fácil, y deberás empezar por establecer rutinas como por ejemplo: baño, cena, intercambio afectivo y juego fuera del dormitorio y acostarle al niño para que se duerma. No debes acostarle dormido, o permaneciendo junto a él asta que se duerma. Tu hijo reclamará tu presencia para quedase nuevamente dormido, si tiene despertares prolongados.

Una vez que esté en la cama, te debes despedir de él brevemente, con cariño y con absoluta normalidad. Si quiere irse con un muñeco a la cama puede ser conveniente para que le sirva de vínculo para dormirse nuevamente si se despierta por la noche. Puedes dejarle una luz tenue encendida y un vaso de agua cerca de su cama.

Paloma García Cardenas

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