Actualizado 09/10/2021 10:52 CET

Cómo cuidar la salud mental del adolescente

Cuidar de la salud de los adolescentes es muy importante.
Cuidar de la salud de los adolescentes es muy importante. - ISTOCK

Cuando se habla de salud mental se piensa que solo hay que enfocarse en los mayores, que un niño o un adolescente no pueden desarrollar problemas en este sentido. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. En especial en etapas de cambios como las que se atraviesan en determinadas edades, es posible encontrarnos con que se atraviesan episodios que pueden poner en jaque este bienestar mental.

La buena salud mental debe ser aquel estado en el que una persona es consciente de sus propias capacidades y puede afrontar las tensiones normales en su día a día. Gracias a ello puede trabajar de forma productiva y es capaz de sacar lo mejor de sí mismos. Es por ello que se debe cuidar dicho bienestar en los adolescentes para garantizar un estado óptimo con el que afrontar esta etapa de transición y de grandes cambios.

Salud mental en niños y adolescentes

La Asociación Española de Pediatría y Atención Primaria, AEPAP, indica que los trastornos mentales en adolescentes europeos de 15 a 19 años afecta al 20% de los mismos. La presencia en estos jóvenes puede tener consecuencias más importantes que si aparecieran en la etapa adulta. De hecho, la mitad de las personas que desarrollan un problema en este sentido empiezan a manifestar los primeros síntomas antes de los 14 años.

La Organización Mundial de la Salud explica que los problemas de salud mental de los niños y adolescentes han aumentado como consecuencia de la pandemia del coronavirus y de sus consecuentes restricciones. El aislamiento, la falta de contacto social y la interrupción de diversas actividades educativas, así como los cambios en los hábitos familiares han afectado al bientesar psicológico de este sector de la población.

Los problemas más frecuentes en niños y adolescentes son la ansiedad, la depresión, o el insomnio, así como los trastornos de conducta o los problemas de atención e hiperactividad. Por desgracia, estas situaciones no son detectadas a tiempo y no son tratadas por un profesional. Además, hay que tener en cuenta la estigmatización que puede surgir en los jóvenes al tratar de estos problemas y ser tachados de locos.

Síntomas a los que estar de acuerdo

El entorno familiar es muy importante en el desarrollo de los problemas de salud mental ya que pueden ponerles freno, si se detectan a tiempo y empiezan a tratarse. Algunos síntomas de alera son:

-  Irritabilidad frecuente con brotes repentinos de ira.

- Sentirse frecuentemente preocupado o muy preocupado.

- Mayor sensibilidad a la crítica.

- Quejas de dolores de cabeza, de estómago u otros problemas corporales.

- Retraimiento frente a las personas como los padres o algunos amigos.

- Alejarse de la familia y los amigos y pasar mucho tiempo a solas.

- No disfrutar de las actividades que por lo general le gustaban.

- Sentirse cansado durante gran parte del día.

- Sentimientos de tristeza o melancolía la mayor parte del tiempo.

- Problemas para dormir o dormir más de lo normal.

- Cambio en los hábitos alimentarios, como hacer dietas o comer más de lo habitual.

- Dificultad para concentrarse.

- Problemas para tomar decisiones.

- Cambios en el rendimiento escolar, ausencias, no hacer las tareas.

- Comportamientos de alto riesgo, como conducir de manera imprudente, tener sexo sin precaución, violencia o el hurto en tiendas.

Cuando los problemas se diagnostican a tiempo y son tratados, es raro que se convierta en un trastorno grave. En la inmensa mayoría de los adolescentes que los padecen y que reciben el tratamiento adecuado consiguen llevar una vida normal. Los profesionales de la salud deben contar con las competencias necesarias para detectar pronto estos problemas de salud mental.

Damián Montero

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