5 beneficios de estudiar un año en el extranjero

Los beneficios de estudiar un año en el extranjero
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El momento en el que un hijo se va de casa es difícil para hijos y padres. Sin embargo, irse para estudiar un año en el extranjero es un buen motivo para que los padres animen a sus hijos a irse. La firma Medialuna, junto con 16 empresas españolas, promotoras de cursos en el extranjero, han lanzado una campaña de comunicación que intenta concienciar de los beneficios de estudiar en el extranjero.

5 beneficios de que tu hijo estudie en el extranjero

A pesar de las dificultades o de los miedos que supone irse de casa, actualmente, la cantidad de jóvenes que estudian en el extranjero es cada vez mayor. Los últimos datos de 2010 indicaban que, aproximadamente 100.000 españoles realizaron un curso o estudiaron un idioma fuera de España, una realidad que ha ido aumentado año tras año y se ha visto acelerada por la dificultad de muchos jóvenes de encontrar trabajo.

Sin embargo, una tendencia que ha cambiado es la de que sean los hijos los que decidan sobre aspectos como el destino o las características de los estudios que quieren cursar en el extranjero. Ahora, son los padres los que, desde que dio comienzo la crisis, han tomado la iniciativa. Lo que está claro es que tras la experiencia, ambos coinciden en que existen una serie de beneficios por los que merece la pena emprender la iniciativa de irse fuera:   

1. Una oportunidad para madurar. Irse fuera de casa, en este caso para estudiar en el extranjero, será la clave para ganar independencia y autoconfianza. Aunque el miedo y la inseguridad sean los protagonistas, sobre todo al principio, no poder recurrir a la familia ni a los amigos de siempre, implica que tu hijo desarrolle su propia iniciativa. Es una buena manera para aprender a valerse por sí mismo en un entorno que no es el tuyo y adquirir una serie de responsabilidades.

2. Conocer un nuevo sistema educativo. Estudiar en un colegio o universidad extranjera le supondrá, además, conocer otro sistema educativo, diferente de lo que conoce hasta ahora. A parte del beneficio de estudiar en otro idioma, conocer otro centro le servirá para analizar, con mayor juicio, las ventajas y desventajas de los distintos sistemas educativos.

3. Hacer nuevos amigos. Salir del círculo de amigos habituales a veces es una práctica beneficiosa. Conocer a más gente, sus opiniones y costumbres o debatir descubriendo nuevos puntos de vista siempre es un ejercicio sano que ayudará a tu hijo a tener miras más amplias y crecer en tolerancia.

4. Una mirada más amplia. Aprender las costumbres y la cultura de otro país es una experiencia necesaria. No solo hará crecer a tu hijo como persona, sino que, además, le enseñará a desenvolverse con gente muy diferente. También, será una buena manera de ampliar los conocimientos y tener distintas perspectivas de una misma cosa, algo que después, seguramente, le convierta en una persona más tolerante y justa.

5. Mejorar las posibilidades laborales. Actualmente, los idiomas es uno de los requisitos indispensables que piden las empresas a la hora de contratar a alguien. La experiencia de un año en el extranjero y el consiguiente manejo de un idioma, será un punto más en el currículum de tu hijo, que, además, demostrará cierta capacidad de iniciativa, otro aspecto muy valorado en las empresas cuando analizan a los aspirantes a un puesto.

Campaña 'Hijo, lo mejor es que te vayas de casa'

El objetivo de esta campaña es dar a conocer los beneficios que supone para los hijos realizar un año académico completo en el extranjero. Para eso, han grabado diversos videos en los que, a través de la voz de diferentes madres, intentan trasmitir los beneficios de que los hijos se marchen a estudiar un año fuera de casa.

Así, algunas de las madres, de chicos de entre 11 y 17 años, que participan en esta campaña, explican por qué enviaron a sus hijos a estudiar fuera de España y señalan algunos beneficios de esta experiencia: el aprendizaje de un nuevo idioma, la madurez, la autonomía o el cariño y ternura con la que ahora sus hijos se expresaban, eran algunos de estos aspectos a favor.

En este sentido, muchas madres coincidían en que la experiencia de estudiar en el extranjero hace que los hijos valoren más todo aquello en lo que antes no se fijaban: desde la comida de su madre hasta la ayuda en las tareas domésticas. Una realidad que se veía reflejada también en el cariño con el que los hijos se expresaban, tras meses fuera de casa en los que, poco a poco, muchas cosas se empiezan a echar de menos.

Por otra parte, al igual que los hijos han tenido una serie de dificultades que les han hecho mejorar en muchos aspectos, las madres también han pasado un periodo de temores e incertidumbres: el miedo a que su hijo se enfrente a un entorno desconocido, las nuevas compañías, o las labores que ahora tendrá que hacer él solo, son algunas de las inquietudes más repetidas.

Patricia Núñez de Arenas

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