Actualizado 12/11/2020 14:29 CET

Rafael Puyol: "Hoy los estudiantes leen más en las redes que en los apuntes y en los libros de texto"

Entrevista a Rafael Puyol, presidente de UNIR
Entrevista a Rafael Puyol, presidente de UNIR - UNIR 

La pandemia ha acelerado la irrupción de una nueva forma de estudiar más autónoma y ha hecho surgir un perfil de estudiante más digitalizado y responsable de su propio aprendizaje, que eran tendencias a las que ya apuntaba la modernización de la enseñanza.

Rafael Puyol, presidente de UNIR, con motivo del Día del Estudiante, analiza el perfil de este nuevo estudiante y los desafíos que se le presentan en este nuevo contexto educativo marcado por la aceleración de la digitalización en las universidades.

La carrera de la digitalización de la universidad

P. ¿Cuál es el perfil del estudiante digitalizado?
R. Los estudiantes actuales son nativos digitales y están familiarizados con el manejo de las nuevas tecnologías y la digitalización forma ya parte de su ADN. Ser nativo digital debe ser muy tenido en cuenta a la hora de organizar las actividades docentes, porque si no lo contemplamos corremos el riesgo de defraudar a estos chavales y provocar unas tasas de abandono elevadas. Mi experiencia, y llevo muchos en la enseñanza universitaria primero en la presencial y ahora en la virtual, es que los estudiantes son ahora mucho más críticos y exigentes que los que yo tuve en mis primeros años de docencia. Todos utilizan Uber, todos saben lo que son las plataformas, están en las redes sociales y tienen una condición muy importante y es que actúan mucho por recomendaciones de otros colegas. Les interesa mucho más lo que dicen sus compañeros sobre algo, que lo que dicen las estadísticas o los rankings. De la opinión de sus colegas se fían mucho más que de las clasificaciones que puedan ofrecer los rankings internacionales.

P. ¿Esto se ve también la forma de enseñar y aprender?
R. Ahora los estudiantes tienen otra forma de estudiar distinta de la de antes.

Las clases magistrales ya no tienen ningún sentido

Las clases magistrales ya no tienen ningún sentido, porque hoy son mucho más activos, participativos y quieren intervenir en la propia enseñanza. Además, estos estudiantes preparan las cosas antes de ir a las clases, así las clases se convierten en una discusión de los temas, suscitados con el profesor, con la recomendación de lecturas previas que el estudiante ha manejado en su casa. Por tanto, el perfil del estudiante actual es muy distinto: su condición de nativo digital y de crítico, hace que el profesor se convierte en un facilitador y tome nota de lo que dicen sus propios alumnos. En muchas instituciones universitarias esto empieza a ser una realidad. Seguir manteniendo los métodos tradicionales de enseñanza puede acabar provocando dos problemas, uno la falta de interés del alumno y otro que deje de ir a clase por lo que dice el profesor y por su forma de dar la clase.

P. ¿Cómo han variado sus técnicas de estudio para ser responsable de su propio aprendizaje?
R. La utilización de materiales audiovisuales cada vez con más frecuencia, el aprendizaje a través de las distintas plataformas de internet, a través de la lectura de los materiales que están en la red y en las redes sociales ha propiciado que sean menos los usuarios de los apuntes de clase o los libros de texto. Hoy los estudiantes leen más en las redes que en los apuntes y en los libros de texto. Esto no va en contra de los libros, porque sirven para profundizar en el conocimiento, pero los libros de texto deben ser compatibles con los materiales audiovisuales. Cada vez está entrando más en las universidades la inteligencia artificial y la realidad virtual, de manera que ya hay muchas universidades que tienen lugares físicos donde instalan laboratorios de realidad virtual por donde pasan los estudiantes para aprender distintas asignaturas.

P. ¿Cuáles son las tendencias que apunta la modernización de la enseñanza?
R. La universidad del futuro debe colocar en el centro de su quehacer a los estudiantes, debe conocer sus perfiles y atender a las necesidades de los alumnos y no a lo que saben los profesores. En segundo lugar, la universidad debe ser profundamente digitalizada, con clases online e híbridas. Las universidades van a ser las dos cosas a la vez: presenciales y online. En tercer lugar, las universidades deben investigar y transferir el conocimiento. La investigación debe estar en el ADN de la universidad.

No son concebibles las universidades solamente docentes, son muy legítimas, pero deberían llamarse de otra manera.

Las universidades deben responder a las necesidades formativas y deberíamos prestar una alta atención a la empleabilidad que les permitan desempeñar con eficacia cualquier profesión allá donde estén.Las universidades deben ser más internacionales, el hecho de servir a los intereses locales no es incompatible con la proyección internacional. Las universidades deben tener niveles de autonomía para reclutar a sus alumnos y profesores y creo que las universidades deben especializarse, porque creo que las universidades generalistas son cada vez menos sensatas porque no se puede ser bueno en todo y hay que especializarse en algunas ramas del conocimiento. También deben conectar cada vez más con las empresas. Y por último las universidades deben prestar más atención a la formación continua porque hay que tener en cuenta que los títulos ya no sirven para toda la vida, hay que actualizar a los profesionales.

P. ¿Cómo está siendo la experiencia de los exámenes online tanto para profesores como para los alumnos?
R. Por el momento en UNIR preferimos realizar exámenes presenciales, pero conozco algunas experiencias de exámenes virtuales y me dicen que no están descontentos con la experiencia. Ya existen metodologías para que no exista fraude y esto va a ir a más porque son una forma legítima de evaluar los conocimientos como los exámenes presenciales.

P. Tras esta oleada digital, ¿dejarán de tener sentido los libros de texto salvo para consultas?
R. Un buen manual sigue siendo útil, pero el manual no tiene por qué estar impreso, puede estar en una plataforma, de manera que lo que desaparece no es el manual sino el formato. Algunas personas prefieren la lectura del libro impreso, pero prácticamente hoy todos los libros impresos tienen su versión digital.

El viejo manual no va a desaparecer, lo que va a desaparecer es el viejo formato.

Cada vez más personas utilizan la versión digital, porque ofrece posibilidades infinitas como subrayar, sacar notas al margen* ofrecen posibilidades infinitas.

P. ¿Por qué la mayoría de los estudiantes prefiere aprender con videos antes que leer?
R. Las imágenes valen más que mil palabras. Los estudiantes de hoy en día están acostumbrados a lo visual y están acostumbrados a los videojuegos, y los procesos de gamificación en la enseñanza constituyen una novedad cada vez con más frecuencia. Esto hace que el estudiante no se reduzca a la monotonía de leer un manual impreso. Los estudiantes en general leen poco tanto libros impresos, como digitales y pocos periódicos también, y eso deberíamos corregirlo para que tengan una información actualizada. En los buenos libros se aprende muchísimo.

P. ¿Qué novedades ha traído la pandemia en la enseñanza que han llegado para quedarse?
R. La más importante es la aceleración de la digitalización de las universidades. La digitalización ya estaba ahí, pero las universidades que no tenían digitalización han empezado, en las que tenían alguna se han multiplicado el número y en las que nacieron como nativas digitales la pandemia ha venido a consolidarlas como modalidad educativa de primera mano. La digitalización ha provocado la disminución de las clases presenciales y la movilidad internacional*. pero sobre todo ha provocado la edificación de los procesos de digitalización.

Marisol Nuevo Espín

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