5 consejos para cuidar los dientes de los niños en Navidad

Navidad: cómo cuidar los dientes de los niños
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La Navidad es, sin duda, una de las épocas más especiales para los niños. Es tiempo de regalos, ilusiones, vacaciones, momentos en familia y celebraciones cargadas de excesos, especialmente cuando la tradición impone celebrar los buenos momentos alrededor de una mesa, que tienen como colofón final una buena bandeja de dulces navideños: turrones, mazapanes, chocolates, mantecados, garrapiñadas... que pueden afectar a la salud bucodental. Cuidar su salud bucodental es fundamental para prevenir caries.

Excesos navideños: dulces y comidas fuera de casa

Cuando hablamos de excesos es frecuente que pensemos en los kilos de más con los que podemos acabar la Navidad. Sin embargo, existe otro problema igualmente importante: la salud bucodental.

Con el objetivo de que ni tus dientes ni los de tus hijos sufran más de la cuenta en estas fechas, Jorge Ferrús, especialista en Periodoncia e Implantes de la Clínica Dental Ferrus & Bratos, te da las claves para cuidar la salud bucodental esta Navidad.

Si sigues sus consejos y vigilas los hábitos de tu hijo durante los próximos días, tendrás menos posibilidades de dar la bienvenida al nuevo año con una visita urgente al dentista.

'Tips' para no visitar al dentista estas fiestas

1. Asegúrate de que se cepilla los dientes. En muchas ocasiones, comer, cenar fuera de casa o trasnochar son una excusa para no cepillarnos los dientes. Es frecuente que estos días, que volvemos tarde y con nuestros hijos dormidos en el coche, pasemos por alto el cepillado antes de dormir.

Sin embargo, éste es el más importante del día. Se debe destacar que la saliva actúa como un protector de los dientes, ya que ayuda a eliminar las bacterias. Pero, por la noche la producción de saliva baja y, por tanto, los dientes se vuelven más vulnerables.

Dicho esto, si nuestros hijos no se cepillan los dientes antes de dormir, aumentará considerablemente el riesgo de que sufran caries o gingivitis.

Solución: comprar unos cepillos de viaje para tenerlos allá donde vayamos. Si nuestro hijo no se puede cepillar los dientes después de una comida, podemos darle un chicle sin azúcar. Sin embargo, esto no es una solución para el cepillado nocturno, el cual es imprescindible.

Hay que tener en cuenta que nada más terminar de comer, el nivel de ácido de la boca aumenta. Mascar chicle es una buena opción, ya que aumenta la producción de saliva, lo que, a su vez, neutraliza la acidez.

2. Controla su consumo de dulces. Por definición, a los niños les encantan los dulces. Si te ves obligado a controlar su ingesta todo el año, más importante aún es hacerlo en Navidad. Hay más tentaciones que de costumbre (turrón, mazapanes, polvorones*) y todas ellas provocan caries.

Solución: si los adultos comemos dulces, no podemos prohibir a los niños que lo hagan. Pero, al menos, intenta que tu hijo no "pique" entre horas, especialmente si no tiene cepillo de dientes. El azúcar y la relajación en los hábitos de higiene aumentan considerablemente el riesgo de caries.

Una buena idea es aprovechar la Navidad para preparar dulces caseros en familia y pasar un rato divertido junto a tus hijos. Si dejas a un lado la producción industrial, puedes utilizar menos azúcar y adaptar las recetas a ingredientes más saludables -como la leche- o a los gustos de tus hijos.

3. Adviértele de los peligros de comer alimentos duros o pegajosos. Las urgencias y los accidentes con nuestros dientes (fracturas, daños en los empastes...) son muy frecuentas en Navidad. Para evitarlos, es importante que tu hijo tenga cuidado al morder turrón o frutos secos duros o pegajosos.

Y si tu hijo lleva brackets -algo muy frecuente entre adolescentes-, debe tener especial cuidado, ya que éstos se pueden despegar.

Solución: en lugar de alimentos muy duros o pegajosos, tu hijo puede comer chocolate -si es negro, mejor- o dulces blandos.

Pero, en caso de que coma este tipo de alimentos, adviértele de que nunca muerda con los dientes delanteros.

4. Proponle alternativas a los refrescos. El consumo de bebidas carbonatadas o azucaradas es muy dañino para los dientes: dañan el esmalte y aumentan el riesgo de padecer caries o sensibilidad dental.

Solución: acostumbra a tu hijo a tener el buen hábito de beber agua ya que no hay ninguna bebida más saludable que ésta. Lo mejor es que tenga la costumbre de beber agua durante las comidas y limitar los refrescos a ocasiones puntuales.

En el caso de que quiera otra bebida, los zumos naturales preparados en casa son una buena opción. Pero descarta los industriales: su apariencia saludable enmascara grandes cantidades de azúcar.

5. Acostúmbrale a visitar regularmente al dentista. Si tu hijo se familiariza con las visitas regulares al odontólogo, será menos probable que padezca problemas bucodentales o desarrolle fobias al dentista que comprometan su salud.

A la hora de marcar una periodicidad, el doctor Ferrús, de la Clínica Dental Ferrus & Bratos, recomienda visitar al dentista al menos una vez al año. En cambio, en los niños o adolescentes que llevan ortodoncia, esta regularidad vendrá marcada por las propias necesidades de su tratamiento.

"De esta manera, podrá comprobar que el estado de salud de sus dientes y encías es el adecuado. Y, en caso de que exista algún problema, podrá tratarlo en sus fases iniciales. No hay que olvidar que en Odontología, como en casi todas las ramas de la Medicina, un diagnóstico temprano hace más sencillo, más rápido y menos costoso el tratamiento".

Jorge Ferrús. Especialista en Periodoncia e Implantes de la Clínica Dental Ferrus & Bratos.

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