La genética podría explicar que los niños autistas eviten el contacto visual

La genética jugaría un papel importante en el autismo.
ISTOCK

Educar a un niño autista no es algo fácil. Las características de estos menores hacen que sea mucho más difícil comprenderlos ya que son altamente introvertidos por culpa de este trastorno. Por ello muchos comportamientos de estos pequeños siguen sorprendiendo a los padres, aunque por suerte la investigación científica trata de ayudar a estos progenitores arrojando algo de luz en varios aspectos.

Una de las características que presentan muchos niños autistas es desviar la mirada de su interlocutor. Un aspecto que guardaría relación con el código genético, el cual podría explicar la base de este trastorno en los más pequeños y que la presencia de mutaciones en algunos de ellos hace más probable que un menor pueda desarrollar autismo a lo largo de su vida.

Explicación genética

Esta nueva investigación sobre la explicación genética del autismo ha sido realizada por los equipos de Universidad de Washington, en St. Louis, y de la Universidad de Emory, en Atlanta. En estos experimentos se analizaron los movimientos oculares de 250 niños con un desarrollo genético típico que tenían entre 18 y 24 meses de edad. Al mismo tiempo también se siguió de cerca de 88 niños con autismo que no tenían gemelos.

A todos ellos se les expuso frente a vídeos de una mujer que hablaba directamente con el niño o escenas de otros menores que jugaban con sus compañeros en una guardería. Durante esta emisión los especialistas analizaban el tiempo y la dirección de los movimientos oculares de los pequeños mientras visualizaban estas imágenes. En concreto, los investigadores querían saber en qué momento los niños veían los ojos, la boca o el cuerpo de los personajes de los videos, u objetos cercanos.

Los resultados del estudio mostraron que en el caso de los gemelos idénticos, 41 parejas de entre los 250 niños, con frecuencia presentaban patrones visuales coordinados. Movían los ojos en el mismo y en idéntica dirección. Esos menores tendían a ver los las partes de l rostro de una persona al mismo tiempo.

En el caso de los patrones visuales fueron menos constantes entre los gemelos no idénticos, 42 parejas de los 250 niños. La dirección y tiempo de visualización en estos casos estaban incluso menos coordinados entre las parejas de niños no emparentados. Unos resultados que sugieren que la genética influye en las conductas de los niños, anotaron los investigadores.

"La investigación muestra que es probable que el autismo tenga una base genética. Los hermanos de los niños diagnosticados con autismo y las personas con ciertas mutaciones genéticas tienen un riesgo más alto de desarrollar el trastorno, frente a la población general", explica la doctora Diana Bianchi, una de las autoras de esta investigación.

Convivencia con un hijo autista

Como ya se ha dicho, ser padre de un hijo autista es un proceso que precisa de mucha información para saber afrontar la situación de la mejor forma posible. Estos son algunos consejos para los progenitores que se encuentren en estas circunstancias:

- Mantenerse informado sobre este aspecto y preguntar todo lo que pueda ayudar a comprender las opciones de tratamiento para tu hijo.

- No permitir que el autismo consuma cada hora del día, dedicar tiempo de calidad a todos los miembros de tu familia ayudará a crear un clima tranquilo en casa.

- Apreciar cada victoria del hijo autista. No hay subestimar el potencial de un hijo autista. Por ello hay que consultar a los especialistas sobre cómo motivarlo y ofrecer un espacio y ánimo para que desarrolle al máximo sus capacidades.

Damián Montero

Te puede interesar:

- Autismo en niños

- El autismo infantil, tipos y síntomas

- 'María cumple 20 años', nuevo cómic sobre el autismo

Boletín de Logotipo Hacer Familia

Recibe un email cada día con las noticias más importantes.