Los peligros de la hiperestimulación en el aprendizaje de los niños

Demasiada estimulación puede ser perjudicial para los más pequeños.
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El desarrollo de una persona abarca muchos años. Desde que un niño hace hasta que se hace adulto atraviesa distintas etapas en las que una parte de su cuerpo evoluciona hasta alcanzar su estado final. Un ejemplo es el cerebro, que experimenta numerosos cambios que hacen que esté preparado para una u otra tarea.

Sin embargo, ¿qué sucede cuando un cerebro no ha alcanzado la madurez necesaria para afrontar una labor? ¿Qué efectos puede tener en los niños enfrentarse a distintas tareas al mismo tiempo? Este ha sido el objeto de estudio de la Universidad de Granada en uno de sus trabajos donde ha analizado la hiperestimulación en los más pequeños.

Influencia en el desarrollo del cerebro

Los responsables de esta investigación han analizado los distintos factores que influyen en el desarrollo del cerebro de los más pequeños. Tal y como indica Milagros Gallo, responsable de este trabajo, "Hay determinados momentos durante la formación del cerebro, que abarca desde la etapa prenatal hasta la adolescencia, en los que influyen decisivamente factores ambientales como la dieta, pero también hay otras circunstancias que afectan al comportamiento posterior y al modo de aprendizaje en etapas adultas, como es el tipo de situaciones al que fuimos expuestos durante los periodos tempranos".

¿Cuáles son los comportamientos que afectan al desarrollo del cerebro en niños? La hiperestimulación es uno de ellos. Tal y como indican los resultados de este trabajo el hecho de enfrentar una mente a una tarea para la que todavía no está preparada puede producir deficiencias permanentes en la capacidad de aprendizaje a lo largo de la vida.

¿Por qué sucede esto? Los investigadores dan dos hipótesis, por un lado el bloqueo emocional de no verse capaz de realizar una labor podría hacer que los más pequeños tengan miedo a enfrentarse a una tarea que no pudieron llevar a cabo. El segundo planteamiento apuesta a una modificación de la memoria que aprende una forma, mala, de ejecutar una acción y a largo plazo la mantiene como la única fórmula para hacerla.

Sin embargo, los investigadores tienen algo claro tras el análisis de los casos estudiados: "En ambos casos, el resultado es el mismo: se aprende peor si nos han enseñado empleando técnicas complejas antes de que el cerebro se haya formado adecuadamente", concluye Gallo.

Dieta aprendizaje

Junto con el análisis de la hiperestimulación, los investigadores de la Universidad de Granada también analizaron la relación entre el aprendizaje y otros factores como puede ser la dieta. "Dependiendo de nuestra alimentación, tendremos un desarrollo cognitivo u otro, es decir, lo que comemos afecta al modo en que se configura el cerebro", asegura esta investigadora".

En estudios realizados con dietas ricas en colina, un nutriente esencial para el funcionamiento cerebral y cardiovascular, han comprobado que el enriquecimiento o deficiencia de las dietas en colina (nutriente que se puede encontrar en la yema de huevo, en la leche, en la carne de ternera, en los cacahuetes, en la lechuga), durante periodos sensibles de la formación del cerebro, mejora o deteriora de forma permanente las capacidades cognitivas en un adulto.

Damián Montero

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