Otitis en las piscinas: cuidado con el oído del nadador

Otitis en piscinas
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Durante el verano, las piscinas se convierten en una especie de oasis en el desierto donde toda la familia puede acudir a refrescarse ante las altas temperaturas que se soportan durante esta época del año. Y es que, ¿a quién no le gusta darse un chapuzón y divertirse en el agua? Desde luego los más pequeños de la casa poco se lo pensarán cuando se les sugiera acudir a la piscina, pero hay que tomar medidas para prevenir la otitis en las piscinas, también conocida como oído del nadador.

Sin embargo, hay que tener cuidado con las visitas a la piscina ya que este recinto puede convertirse en un mal escenario donde se producen algunas lesiones. Una de ellas es el oído del nadador, una otitis muy común durante los meses de verano y que guarda relación con las piscinas. Por ello la Asociación de Pediatría Española, AEP, advierte de los riesgos que entraña el agua para el oído en verano.

¿Qué es el oído del nadador?

Para entender mejor cómo combatir esta afección lo mejor es entender qué es y por qué se produce el oído del nadador. Como dijimos antes se trata de un tipo de otitis, es decir, una inflamación de los conductos auditivos. La AEP expone que al contrario que otras otitis como la que se produce con los resfriados, ésta relacionada con las piscinas se produce en otra región del oído.

Los pediatras españoles señalan que se produce más en niños que en adultos y el hecho de que los casos aumenten en verano tiene una sencilla respuesta: su origen se relaciona con el tiempo que este órgano pasa más tiempo en el agua que en otras épocas del año. El hecho de que el oído reciba más humedad hace que los canales auditivos se irriten e incluso puedan llegar a provocar lesiones y haciendo más fácil que el menor pueda sufrir infecciones.

¿Cómo detectar la otitis o el oído del nadador?

La otitis del nadador

La AEP señala que esta otitis puede comenzar con un simple picor de oído o del conducto auditivo. Lo más normal es que después de esta sensación de escozor, el síntoma principal sea el dolor de oído, el cual puede llegar a ser muy intenso. Estos dolores empeoran cuando se tira de la oreja, se mastica o se hace presión como para taponar el oído.

También cabe la posibilidad de que el conducto auditivo se ponga rojo y se hinche, o que los ganglios que están delante de este canal crezcan y duelan. Esta hinchazón puede provocar que el niño tenga la sensación de tener tapado el oído y de no oír bien; de hecho, el orificio de este canal puede hacerse empequeñecer llegando a causar una sordera temporal en el niño.

En algunas ocasiones el oído puede generar un líquido que al principio suele ser de un color claro y después se convierte en una sustancia densa y amarillenta parecida al pus. La AEP también señala que el oído del nadador no suele provocar fiebre y no es contagioso, por lo que salvo por el tratamiento que ha de seguir, los niños que padezcan esta otitis pueden relacionarse con las personas sin temor a transmitirle su afección.

Tratamiento para la otitis de las piscinas

Lo más común es que los otorrinos receten unas gotas para los oídos que pueden estar compuestas por antibióticos o pueden llevar corticoides para reducir la hinchazón del canal auditivo. Sin embargo también es posible que en los casos donde haya presentes infecciones más graves, sea necesario tomar antibióticos por vía oral. Para aliviar el dolor existe la posibilidad de utilizar calmantes como el ibuprofeno o el paracetamol.

Una vez que se inicia el tratamiento los niños empiezan mejorar en uno o dos días. La otitis externa habitualmente se cura en unos pocos días. Eso sí, mientras que dure el tratamiento es importante que no entre nada de agua en los oídos del niño. Lo más conveniente en estos casos es usar tapones o un gorro de baño.

Aunque al igual que en otras afecciones el mejor tratamiento es la prevención, de modo que se podrá evitar la aparición del oído del nadador de las siguientes formas:

1. Tras salir del agua, los niños han de secarse con cuidado las orejas utilizando una toalla, e inclinar la cabeza hacia ambos lados para facilitar que el agua salga.

2. Se pueden emplear tapones como medida preventiva si el niño es propenso a tener otitis.

Damián Montero

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