Actualizado 09/05/2021 18:29 CET

Alejar el tabaco para asegurar un correcto desarrollo a la larga

La exposición al tabaco en el embarazo puede tener serias consecuencias.
La exposición al tabaco en el embarazo puede tener serias consecuencias. - ISTOCK

El tabaco no solo perjudica a quien lo consume, todos a su alrededor sufren las consecuencias. Ya, en otras ocasiones, se ha hablado de los perjuicios que el humo del cigarrillo tiene sobre los fumadores pasivos. Ahora, un nuevo estudio publicado en Science Direct advierte de los peligros que puede tener tanto este producto como la contaminación en el desarrollo de los niños y, en especial, en su conducta.

Una llamada de atención para que los padres reformulen sus hábitos respecto a sus hijos y tengan en cuenta que, de sus rutinas, pueden derivarse muchos problemas en los más pequeños. En concreto, en este trabajo se han analizado los efectos del exposoma, es decir, las exposiciones de una persona a lo largo de su vida como puede ser el menú diario. De esta forma se ha intentado relacionar estos hábitos con el desarrollo.

Perjuicio del tabaco

A lo largo de su vida una persona se expone a 88 factores prenatales y, una vez nace, a 123 factores. Entre todos ellos se enmarcan las exposiciones al aire libre o del interior de un recinto, así como a distintos químicos como, en este caso, tabaco o contaminación. Los datos de esta investigación concluyeron que los que más afectan durante la gestación son el tabaco y el humo de los coches. Y es que los hábitos de los padres influyen en la vida de sus hijos incluso antes de nacer.

Durante la estancia en el vientre materno, el bebé tiene una mayor sensibilidad y receptividad a todos estos factores a los que se expone. Este trabajo también señala que las madres que fuman, generalmente se encuentran en ambientes familiares más tensos y tienen problemas tanto a nivel psicológico como de ansiedad o estés. Algo que se termina trasladando al estado emocional del feto y puede desencadenar en trastornos de conducta.

Un efecto similar al que puede tener la contaminación en el embarazo. Por ello se recomienda apostar por una vida sana, un estilo de vida en el que se incluyan aspectos como una dieta sana y equilibrada, descanso apropiado y un ambiente familiar sin conflictos. Al mismo tiempo, hay que aportar el particular granito de arena para que, una vez nacido el niño, este pueda respirar un aire de calidad. Y, para ello, el primer paso es eliminar el tabaco del hogar.

Otros efectos del tabaquismo pasivo

No es la primera vez que se advierte de los efectos nocivos del humo del tabaco. Desde la Organización Mundial de la Salud se recuerda que en este producto hay unos 4.000 productos químicos conocidos, de los cuales al menos 250 son nocivos a ciencia cierta y más de 50 cancerígenos. Al ser inhalado por otros, estas personas también reciben en su organismo los efectos negativos.

Unos 700 millones de niños, o sea, casi la mitad de los niños del mundo, respiran aire contaminado por humo de tabaco. Más de un 40% de los menores tienen al menos un padre fumador. El tabaquismo pasivo es causa de graves enfermedades cardiovasculares y respiratorias, entre ellas la cardiopatía coronaria y el cáncer de pulmón, en el adulto; de síndrome de muerte súbita en el lactante, y de bajo peso al nacer en el feto.

Ni la ventilación ni la filtración, ni siquiera ambas combinadas, pueden reducir la exposición al humo de tabaco en espacios interiores a niveles que se consideren aceptables. Los entornos totalmente exentos de humo de tabaco ofrecen la única protección eficaz. Contrariamente a la creencia común, tanto fumadores como no fumadores están de acuerdo en que haya entornos sin humo de tabaco.

Damián Montero

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